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jueves, 26 de septiembre de 2013

Vuelta al cole


Sé que estoy muy callada últimamente en el blog, en los blogs. 


Para el blog de relatos me anda rondando ya una idea pero... me falta tiempo, tiempo y concentración.

Para este blog... me pasa algo parecido, entre el verano y la vuelta al cole no he encontrado tiempo para la inspiración ni para la expresión. Ya no es el hecho de tener revoloteando alrededor a un piratilla o a los dos sino que el parón se debía más bien a una racha de "contención" por mi parte.

Piratilla 1 tuvo una mala racha escolar el año pasado, a mitad de curso. Lo pasó mal. Nos contaba que se aburría y que prefería quedarse en casa. Nos pedía que le enseñáramos nosotros. 

Así que la noche anterior a empezar este curso, su humor era terrible. Y empezábamos ciclo. Primero de primaria. Así que durante todo este tiempo he estado concentrada en observarle. Es un niño que nunca ha querido hablar del cole pero de su actitud creo que de momento las cosas van bien. Cruzaremos los dedos.

Por otro lado, esta vuelta al cole, además del nerviosismo por el cambio de ciclo y por las preocupaciones de cómo se sentiría Piratilla, me ha generado un montón de preguntas (hablo y me pregunto con respecto a niños de seis años, seis):

- ¿Por qué de las listas tan largas, exhaustivas y detalladas de material escolar?
- ¿Por qué en aras de su autonomía desde el año pasado ya, tercero de infantil, deben entrar solos al colegio? Sé que ese momento llega pero ¿por qué desde los cinco años? ¿Cual es el problema de retrasar un poquito este tema con lo felices que son ellos si les acompañamos? Nuestro cole no es muy grande, dos lineas por curso.
- ¿Por qué tanto libro? ¿Para qué necesitan libros en plástica y en música? ¿Por qué en el libro de la asignatura de música las actividades que se proponen son de pintar?
- ¿Por qué tiene que tener deberes? ¿Por qué se mide lo bueno o malo que es el colegio en función de la cantidad de deberes que mandan?
- ¿Por qué no debe tener voz y voto mi hijo en las extraescolares? ¿por qué "debe" ir a extraescolares sí o sí? ¿Por qué no puede acabar su jornada escolar y disfrutar de su tiempo libre fuera de / sin esas actividades extraescolares?
- ¿Por qué se debe quedar sin patio ni recreo mi hijo porque la clase no hace la fila para salir "correctamente" (callados y mirando al frente) y como castigo les dejan sin sus 15 minutos de juegos? ¿Por qué aunque la mayoría de la clase rectifique salvo unos pocos, el castigo es colectivo y todos se quedan sin patio?
-¿Por qué siempre tengo la sensación de que colegio y padres siempre andan a la defensiva, como si estuvieran condenados a ser rivales y a desconfiar los unos de otros siempre?
-¿Por qué siempre tengo la sensación de que hay una condescendencia tácita hacia las madres por nuestro instinto de protección y cuidado hacia nuestros hijos?

- Aprovecho y añado una pregunta que sé seguro que lleva más de un año haciéndose una amiga: ¿Por qué se insiste en separar a hermanos gemelos o mellizos sin consultar a los padres, sin dejarles decidir?

martes, 27 de agosto de 2013

Cuando viene otro bebé y aparecen miedos y dudas

A mi alrededor me encuentro mamás que esperan  a su segundo bebé y que me expresan sus dudas y sus miedos. Sus preocupaciones, que por lo que escucho y leo, son parecidas para muchas de las que hemos pasado por ese mismo camino antes.

Ser madre de dos. Cuando me quedé embarazada de piratilla 2 yo hablaba de la reubicación y la adaptación familiar a nueve meses vista, pensando en el momento en el que cruzara el umbral de mi hogar con el nuevo bebé. 


Ahora veo o pienso que no, que la reubicación y la adaptación empieza antes, justo cuando comienza a crecer esa nueva vida en nuestro vientre. Y no solo nos lleva nueve meses sino que a esas lunas hay que sumarle mucho tiempo después. 


Es una adaptación de doble vía, de triple vía: Para la mamá, para el papá y para el que será el hermano/a mayor:

Nosotras probablemente vivimos el embarazo de otra manera. Compartiendo el tiempo con el hijo/a que tenemos, apurando esas semanas y meses que nos quedan de "binomio a solas" en exclusiva. Ahora sabemos qué sentimos siendo madres, nuestras dudas y preocupaciones pueden ser parecidas en algunos aspectos y diferentes en otros. 

Nuestro hijo/a intuye los cambios. Parecen tener un sexto sentido y reclaman su exclusividad, su territorialidad, su posición en la familia de manera muchas veces intensa. Expresan igualmente las dudas y el miedo a lo que desconocen, reclamando atención, con rabietas que pueden parecernos un pulso que no es tal. En función de su edad podrán expresarlo mejor o peor, a través del lenguaje o del llanto. 

Papá también se reubica, fortalece sus lazos, es parte fundamental en todo el proceso de adaptación y pilar del resto de la familia. Yo diría que incluso "la pipa de la paz", esa persona que es capaz de equilibrar, escuchar, recordarnos que nos relajemos, que no perdamos el norte y servir de "cayado" al hermano mayor recordándole a través de los hechos que se le quiere y se le querrá siempre por ser quien es.

Y por último:

Se les quiere a ambos, se les ama a ambos, a cada uno por su propia individualidad y su propio ser y personalidad.

¿Se llega a todo? probablemente no pero y ¿quien necesita hacerlo? ¿Quien necesita ser alcanzar esa perfección? quizás implique demasiado sacrificio y nos perdamos por el camino.

Se aprende a ser "madre de dos" porque das un paso adelante, un reto, una meta.

Hay días de todos los colores, de todos de verdad. Se pasa por todo un abanico de sensaciones y de emociones, incluido el sentirse superada, rebosada, al límite y demás. Pero creo que hasta los peores días quedan aparcados por mil y un detalles que te hacen darte cuenta de que esta vez ya no se trata tanto de tu vínculo con el bebé (que existe por supuesto) sino del vínculo del que eres testigo, el vínculo entre hermanos.

domingo, 25 de agosto de 2013

Sobre el verano y observar a nuestros hijos

Ayer quería escribiros sobre la oportunidad que nos brinda el verano para poder observar con detenimiento a nuestros hijos y al final, con los niños jugando a mi alrededor la entrada derivó directamente a los ejemplos que he vivido con mis hijos este mismo año, este estío.

Cpnsidero que tenemos una oportunidad inmejorable de ver sus avances, su crecimiento, observar sus juegos, conversar con ellos. Todo ello sin prisa, además. Apuntando mentalmente, grabando en nuestra memoria para poder pensar sobre ello, para sentirnos orgullosos, para reconducir, para profundizar, para cambiar, para aportar.

Me entusiasmo, lo sé. Como veis hay muchos motivos por los cuales merece la pena pararse no solo a mirarles sino a disfrutar de ellos aprovechando la coyuntura que nos ofrece  esta estación.

Toda la familia disfruta de más tiempo libre. Surgen otros planes, viajes quizás, situaciones y anécdotas que en nuestra rutina diaria no tienen cabida. Todos solemos estar más relajados y más activos, con ganas de salir, de realizar actividades al aire libre. Los días son largos y soleados. Todo está a nuestro favor.

Son muchas las "cosas" que se pueden ir apuntando mentalmente, muchas las conclusiones. En definitiva es un buen momento para conocerlos más a fondo y para disfrutar de ellos. Para OBSERVARLES con mayúsculas.

Observarles tal como indica la propia palabra, según la propia RAE: 
Examinar atentamente; 
advertir, reparar; 
mirar con atención.

sábado, 24 de agosto de 2013

El verano buena atalaya de observación

Apenas he estado activa en el blog durante estos meses veraniegos. El tiempo, los días, las semanas, exclusivamente para ellos y por ellos. Sin prisas y casi sin pausa también. Pero sobre todo sin prisas, despacio, en modo "slow".

Ha sido, está siendo un GRAN VERANO. Y me he dado cuenta de que es un buen momento para observar a nuestros hijos. Con tranquilidad, con tiempo, con los ojos bien abiertos.

Este tiempo de sol, de tiempo libre, da para mucho, nos ha dado para mucho.

Con mi hijo mayor he comprobado que se me hace "mayor" a pasos agigantados pero que por otro sigue con sus miedos y su sensibilidad a los ruidos fuertes. Aun habiendo mejorado mucho hay situaciones que le han desbordado y debo decir que le entiendo porque a mí también aunque como adulta tragara y mantuviera el tipo.... (a duras penas).

Sigue sintiendo miedo de los bichos. No los soporta, le aterran y lo mismo es que el insecto en cuestión sea una mosca que una avispa. Ha sido un handicap estos meses y ya no sé cómo conseguir que ese miedo no lo atrape del modo en que lo hace.

En cuanto a los ruidos, como os he dicho en otras ocasiones, es un niño que siempre ha sido muy sensible a los ruidos fuertes (característica de los bebés y niños de alta demanda, aprovecho para recordarlo).

Pasó muy mal rato durante el desfile de las fiestas del barrio de Gracia en Barcelona. Disfrutó muchísimo recogiendo caramelos y viendo caballos y los "castellers" pero todo cambió con la llegada de los "trabucaires" (yo también, lo admito, a duras penas podía mantener el tipo y aparentar una tranquilidad que no sentía). Aquellos disparos al aire, de los trabucos, fueron demasiado. No pudo tolerarlos bastante antes de que llegaran a nuestro lado y ese momento lo pasé con él dentro de la estación de metro, calmando su llanto nervioso. 


No fue el único. En el hall de la estación había otro niño en situación similar y su madre, como yo misma, intentando calmarle. Ambos pasamos mal rato. Él peor que yo, claro, pero por mi parte, es duro verle sufrir así. He de confesar que ver que no era el único sí me consoló un poco.


Curiosamente mi hijo pequeño, en la misma situación, ni se inmutó. Los vió pasar tan tranquilo.

Por otro lado hemos tenido una suerte inmensa con el tiempo y hemos disfrutado muchísimo de la playa.. Y aquí es donde sí le he visto avanzar en su miedo al agua (al mayor). Aún no ha aprendido a nadar pero se ha bañado muchísimo, con seguridad, con alegría, con serenidad. ¡Y se me caía la baba al verle disfrutar así!

...¿Y qué puedo decir del pequeño? crece, ya lo creo que crece. Se ha soltado muchísimo al hablar, aunque aún sigo siendo su traductora principal. Ha disfrutado a tope del verano, de la playa, del verano, de la vida. Sí, de la vida porque todo le viene bien. Es un "echao palante", arrojado, valiente, siempre en movimiento. Ha descubierto el patinete y el monopatín y la tabla de "puf" (de surf). Ha disfrutado de su primer viaje en tren y en metro. Es increíble lo observador que es y como se come la vida con una intensidad que envidio. Siempre sonriente.


Confirmación: Por muy hermanos que sean, son como la noche y el día.


Ojalá pudiéramos seguir en este "stand by" un tiempo más.... Me da mucha pero que mucha pereza la llegada de septiembre, la verdad.

martes, 30 de julio de 2013

¿La crianza respetuosa tiene fecha de caducidad?



Como podéis ver la pregunta no es mía y es una buena pregunta.

Creo que no, que la crianza con apego no debería tener fecha de caducidad. 

Dicho esto, os cuento como lo vivo yo desde hace un tiempo. Os adelanto que lo vivo con claroscuros y con dudas. Y con tropezones, con muchos tropezones.

En mi caso se han juntado varios factores que me han metido de cabeza en una espiral de nervios que me han llevado a "caerme" muchas pero que muchas veces en las que he perdido totalmente los nervios y la paciencia, gritando y castigando.

Uno, dos niños. Es decir, la llegada de un segundo hijo. Y con ello, la reubicación, la readaptación, el reparto de tiempo y dos niños con dos personalidades diferentes y necesidades diferentes pero ambos muy necesitados de mamá. Y no, no estaba preparada para la forma de ser de mi hijo pequeño, un espíritu libre, pura energía vital.

Dos, el comportamiento del mayor... cada vez más mayor. Cada día evoluciona más y más rápido, en todo. Su personalidad es una buena muestra de ello. Y a mi me toca acompañarle, solo que a veces siento que más que acompañarle corro detrás de él intentando alcanzarle. Él crece y crece y cambia y cambia y a veces parece que tengo que volver a conocerle, a adaptarme a él.... casi de continuo.

No han cambiado ni mis principios ni mis creencias. No ha cambiado mi sentir sobre mi forma de criar pero insisto siento que tropiezo mucho más. Y no deja de entristecerme ni de fastidiarme constatar eso. A cambio procuro hablar mucho con ellos, explicarles mucho mi comportamiento, intento compensar y sobre todo rectificar.

Cuando ahondo en mi comportamiento, pienso en mi propia vida, en lo que ha ido absorbiendo mi ser durante toda mi vida en mi alrededor en general. En la necesidad que siento de que estén "bien educados" y en lo errónea de mi perspectiva aplicándola en la exigencia, que me lleva a no dejarles ningún margen de error.

Tropezar y equivocarme me llega claramente también a ver que no los gritos y los castigos no son el camino, simplemente no sirven de nada, no ayudan en la crianza ni en la educación ni en su desarrollo emocional. Claramente.

Mi principal preocupación son los posos, las marcas, las aristas que pueden dejar en ellos, porque seguro que la dejan. Me aferro a una frase de Carlos González: "Tu hijo es generoso" y me prometo con más firmeza aún seguir en esta senda que es la que me convence y me llama a pesar de mis caídas.

Sí, detrás de cada comportamiento inadecuado de un niño hay una llamada de atención pero esa actitud del niño no es negativa ni mucho menos sino una manera de expresión. Es una llamada de auxilio, una necesidad, un revuelo interior del niño que hay que atender y comprender. El diálogo es importante, saber escucharles aún más, hacerlo con grandes dosis de tiempo, de presencia y de paciencia y todo esto es quizás lo que más nos falta y falla.

La crianza con apego ha resultado ser todo un camino, un proceso de crecimiento pero no solo para los niños, para mis hijos sino para mí misma. Por tanto hay que seguir caminando por dificil que resulte. Es un camino en el que muchas ocasiones hay que agacharse, muchas otras sentarse a descansar o lidiar con nuestras culpas y fijaros que curioso, desaprender.

Así que aun con mis desencuentros conmigo misma más que con la crianza con apego respondo rotundamente: no, no tiene fecha de caducidad.


jueves, 20 de junio de 2013

Cerrando una etapa, abriendo otra

Me gustaría subtitular esta entrada de otra manera:

"El niño modelo"

Acabamos un ciclo en el colegio, el ciclo de infantil.


Durante estos tres años he visto como crecía en todos los sentidos mi hijo. El primer día de colegio llegué con un niño que empezaba a dejar de ser bebé y hoy siento que nos despedimos de las aulas de infantil con un niño que empieza a dejar de serlo para convertirse en un chaval.


Este último curso el cambio, el desarrollo ha sido aún más intenso en todos los aspectos. No solo era un curso "especial", con el punto de mira puesto casi en el paso a primaria. Ellos eran también los mayores del ciclo, los mayores del patio, los mayores. Y se ha notado. Al menos yo lo he notado. Este curso ha sido algo más complejo que los anteriores.


Las mamás veteranas me hablan de una crisis por la edad: "son los seis años". Y asiento pensando debe ser... ese querer crecer y ser mayor con todas sus ventajas y ese querer seguir como estoy, siendo pequeño, cerca de mamá, en terreno conocido y seguro, sin prisas, sin pegas, sin responsabilidades ni autonomías mayores.


En nuestro caso puedo hablar de: nerviosismo, inquietud, mal genio.... mucha mucha mucha intensidad en su forma de ser y actuar. A veces he pensado: "este no es mi hijo", "él no es así, está así". ¿No lo es? está cambiando continuamente, crece, desarrolla su propia personalidad. ¿Ya no es un niño modelo? ¿Qué es un niño modelo? ¿Modelo para quien, en base a qué? ¿Por qué ha dejado de serlo, porque discute, porque protesta, porque muestra su desacuerdo, sus preferencias? ¿hasta donde pedirle esa obediencia pedida que le exijo, para sus mayores, para sus padres, para sus profesores?

Fin de un ciclo, el de infantil

Cerramos una etapa, un ciclo: 
Mañana terminamos el ciclo escolar de infantil.


Nos hacemos un poquito más mayores.
Damos un paso adelante hacia primaria.

Gracias a sus profesoras, a todo el equipo que le ha acompañado y formado durante estos tres años de una y otra manera, desde el principio o durante un tiempo.

Felices y merecidas vacaciones a tod@s.

lunes, 10 de junio de 2013

Intensidad, que no alta demanda

Siempre que defino a mi hijo mayor, el primer adjetivo que viene a mi mente es INTENSO.

Este fin de semana observando a mi hijo pequeño he pensado que él también lo es. Es intenso, enérgico, vivo. La palabra que me viene a la mente es: VIDA, vida en estado puro. ENERGÍA en estado puro.

¿Se puede ser tan intenso sin ser un bebé / niño de ata demanda? Sí, si se puede. Lo estoy comprobando a diario. Sí creí que criar a un bebé de alta demanda era agotador y que nada podría dejarme más..... ¿agotada? (sé que repito adjetivo), estaba equivocada. Y Piratilla 2 me lo ha demostrado.

Es otra manera de ser intenso. No tiene nada que ver con la alta demanda. El pequeño no cumple con las características que tan bien se adaptaban a la manera de ser de Piratilla1 desde bebé. Es muy distinto de su hermano de hecho.

Tiene una energía vital desbordante. Está deseando estar en la calle, correr, subir, bajar, saltar, rodar, chutar pelotas y balones. Y si no sale lo hace en casa. No importa. La cuestión es tocar, mirar, observar, enredar... e insisto y repito.... correr, saltar, subir, bajar, rodar, escalar.....

domingo, 19 de mayo de 2013

Ser niño

A veces se me antoja tremendamente difícil ser madre pero hoy me he parado a pensar:

Ahora que me hice adulta, ahora que pienso y actuo como una adulta, ahora que veo con ojos de madre: ¿Cómo tiene que ser ser niño? ¿y que te dejen ser niño?

Me he dado cuenta de que no guardo muchos detalles de cuando yo fui niña. Los recuerdos se han ido difuminando con los años, tanto que he olvidado muchos de ellos. Y sobre todo me doy cuenta de que he olvidado SER niña, SENTIR como una niña.

A veces, en el silencio de la noche, cuando ya duermen, hago un repaso del día y me pregunto ¿Qué piensan ellos? ¿Qué sienten ellos? ¿Qué desean ellos? ¿Qué les hace reír y por qué? ¿Qué les mueve y por qué? ¿Qué les asusta? ¿Qué les preocupa? ¿Cuales son sus sueños?.







miércoles, 10 de abril de 2013

A propósito de "El día que os marcheis"

A propósito de :

"El día que os marcheis" - blog A simple vista

...

El día que os marcheis...

Sentiré el vacío de vuestra ausencia y añoraré vuestra alma contenida en una mirada infantil.

Querré salir a buscaros, para recuperar y alargar esos amaneceres juntos en la misma cama.

Miraré, rebuscaré dentro de mi memoria para recordar manualidades y dibujos, risas y saltos, castillos en la arena.

El día que os marcheis soñaré con vuestros besos y vuestros abrazos, con vuestras llamadas y reclamos, vuestras canciones y sentiré no haber inventado más juegos.

El día que os marcheis, mi vida tomará otro rumbo, deseando haber atrapado aquellos trozos de tiempo a los que apenas presté atención en su momento.

Me sentaré en aquel parque, en aquel tobogán o columpio en el que quedó vuestra huella y quizás sin vosotros, en ese instante, me haga vieja.


lunes, 25 de marzo de 2013

La paciencia

No sé si este es un buen momento para escribir algo así.... precisamente ahora que me dedico a hacer aquello que no quiero si lo pienso, a ir justo en la dirección contraria a la que quiero seguir, pero en fin... a la par... no quiero que os perdais los enlaces que os adjunto a continuación, mientras yo también me paro y reflexiono un poco. Aunque lo que más me apetece es parar para tomar aire y fuerza.

Desde el blog "Conoce mi mundo" de Berna Iskandar, a quien leo siempre con gusto:



La paciencia:

¿Qué dice la RAE sobre la paciencia?

1. f. Capacidad de padecer o soportar algo sin alterarse.
2. f. Capacidad para hacer cosas pesadas o minuciosas.
3. f. Facultad de saber esperar cuando algo se desea mucho.
4. f. Lentitud para hacer algo.



"Paciencia" está siendo la palabra que más resuena en mi cabeza desde hace tiempo y sobre todo desde hace unas semanas y la capacidad más difícil de tener o de mantener.


Mi hijo mayor está pasando una etapa bastante delicada en la que pone a prueba esa paciencia a diario. Y no salgo bien parada, esa es la verdad. De hecho ahora mismo la paciencia para mí se asemeja más a una pìedra en la que tropiezo y tropiezo y vuelvo a tropezar.... la paciencia o la falta de ella.

Haciendo un ejercicio de instrospección, en una burbuja de tranquilidad y paz ¿qué sería para mí la paciencia?

La paciencia sería escuchar.
La paciencia sería observar.
La paciencia sería conversar.
La paciencia sería observar y escuchar (y conversar con el niño más grande) sin interferencias para comprender y acompañar.
La paciencia sería, eso, acompañar, al compás, al ritmo adecuado, de la mano.
La paciencia es volver a ser niño, volver a mirar con ojos de niño y sentir como tal.

La paciencia tendría que ver con mi vuelta a mi niña interior, con mi yo actual como madre y con la herencia aprendida.

La paciencia dicen que es virtud, también actitud... es sencilla pero de tan sencilla se convierte en difícil, más aún en la sociedad en la que vivimos.
La paciencia pasa por quitarte lastres y etiquetas, y también un poco por vivir "la vida lenta" (la slow life).
La paciencia es relativizar.
La paciencia es esperar.
La paciencia es parar.
La paciencia está en dejar de mirarnos el ombligo, en apartar el "yo, mi, me ahora" y que esperen un rato, cinco, diez, quince minutos o una hora.
La paciencia es recordar.

Todo eso es la paciencia y probablemente mucho más que ahora no alcanzo a pensar ni escribir.

domingo, 27 de enero de 2013

Pasos de baile

Desde que te tuve en brazos por primera vez supe que eramos "LA" pareja de baile.

Al principio fue un poco... dificil... yo me empeñaba en ser la que mandara y me obcecaba en seguir los pasos al ritmo, uno, dos tres... Tú, maestro, me demostraste que el baile es cosa de dos y que dejarse llevar tiene su misterio, su armonía y que te permite escuchar cada sonido, cada nota disfrutándola.

Bailamos, al unísono durante unos años, hasta que apareció otro bailarín y volvimos a perder el ritmo. Yo intentaba bailar a tres, tú querías bailar pegados únicamente nosotros dos y el otro bailarín también reclamaba su baile a su ritmo.

Nos recolocamos, nos recompusimos.... sin embargo... últimamente siento que no escuchamos la misma música. O quizás sí escuchamos la misma música pero no nos ponemos de acuerdo con los pasos ¿verdad? Tú tiras de mí y yo tiro de tí.... y nuestra conexión sufre interferencias.

Yo a veces cambio lo pasos a otros ritmos, a otras canciones, desde mi atalaya de adulta, olvidando, negándome cabezona a mirar con tus ojos, con todo lo que ellos me explican. Tú insistes en bailar "lento", "agarrado" y yo te insto a cambiar a "algo más suelto" sin que te convenza...

Hoy solo quería escribirte que sigues siendo mi pareja de baile, que prometo escuchar la música con los ojos cerrados y dejarme llevar. Lo prometo.

lunes, 22 de octubre de 2012

Se le mueve su primer diente - ya se le ha caido

Piratilla1 ha salido doblemente contento hoy del colegio.

Su primer motivo de alegría era que hoy había sido el encargado, tarea que acepta con agrado cada vez que le toca el turno.

Y su segundo motivo de alegría era que ¡se le había empezado a mover un diente!. Le acabo de preguntar cómo se ha dado cuenta y me ha hecho mucha gracia parte de su contestación. Me ha dicho que como le gusta tanto moverse los dientes... y es verdad.... lleva tiempo preguntándome cuando se le caería un diente a él, ya que tiene amiguitos que ya han experimentado la caida de una o varias piezas.

El primer diente de leche que "perdió" Piratilla1 no fue de manera natural sino una extracción en la odontopediatra con todo lo que eso supuso. Así que está muy ilusionado con su primera "caída dental".

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Ayer se le cayó su primer diente. Ni se enteró. De hecho creemos que se lo tragó sin querer.... Una muestra más de cómo crece, de cómo se me va haciendo mayor. 

Probablemente el hecho de que se le empiecen a caer los dientes de leche parece insignificante... pero para él no lo es y para mí tampoco. Se le ha estado moviendo varios días, yo creo que empecé a escribir esta entrada el jueves pasado, y él se impacientaba esperando el "momentazo". Intuyo que le hace sentir "más mayor".

Ya veis, ahora mismo tengo al mayor inaugurando esa etapa de su vida, la de dejar los dientes de leche, mientras que el pequeño, Piratilla2 todavía está en la fase en la que le siguen saliendo..... con sus noches revueltas y su dedillo en la boca mordisqueando.....

miércoles, 17 de octubre de 2012

Momentos que me emocionan

Situación:

Piratilla 1 y yo juntos en el salón. En el sofá. Mientras yo le acaricio el pelo me dice:

- " Acaríciame el pelo mamá que me recuerda a la amona (abuela)".

PD: La amona era, es, hubiera sido mi madre. No llegó a conocer a Piratilla1 pero sí sabía que venía en camino.

Anécdota nocturna

Ayer noche, hora de dormir.

Piratilla 1 y yo repasamos el día acostados. Él está pasando una etapa llena de miedos nocturnos. Le cuesta mucho aceptar que es hora de irse a dormir. Le da miedo la oscuridad y las pesadillas. Tiene miedo de la noche porque le da miedo tener pesadillas. Así que una vez más basamos nuestra crianza en el acompañamiento y hemos vuelto al colecho.

Y de repente se me arrima pegado a mí y me dice:

- "Yo para dormir necesito un ángel. Y ese ángel es mamá."

¡Como no sentir la recompensa de ser madre!

domingo, 30 de septiembre de 2012

Sus miedos... sus miedos y mi impotencia

Los miedos infantiles. Ese es el tema de hoy..... y de siempre.

Concretamente los miedos de mi hijo mayor que son muchos y variados.

Miedo a los médicos y las batas blancas.
Miedo a los bichos (tal es su miedo que incluso detesta los peluches de insectos del Ikea).
Miedo al agua y con ello me refiero a la piscina, al mar, a nadar y a bucear. A la ducha y sobre todo sobre todo a tener la cara metida bajo el agua o bajo la ducha.
Miedo a la oscuridad.

Ya no sé si olvido alguno o no. Ha habido miedos temporales y miedos permanentes. Miedos que ha conseguido superar y que vuelven.

Tuvo miedo a la bañera, a cortarse las uñas y durante los tres primeros años tuvo miedo a los ruidos fuertes. Aun es el día que sigue siendo muy sensible en ese aspecto. Miedo a los petardos y a los fuegos artificiales (que no vamos a ver nunca) y cuando comenzó el colegio, miedo al patio.

Los miedos son algo muy serio. Recuerdo perfectamente los míos: mi miedo a la oscuridad y a la soledad. Tenía entre siete y ocho años creo o quizás más.... un miedo que me duró años. Yo he sido muy miedosa y veo que mi hijo mayor, una vez más, es mi mini yo. Y no quiero, me resisto, no quiero que pase lo que yo viví, la angustia que sentí.

Le acompañamos, hablamos mucho con él, nos tomamos muy en serio sus miedos y las emociones que conllevan... máxime dada la sensibilidad e intensidad emocional que siento que tiene nuestro hijo.

Pero, siempre hay un pero, a veces me siento impotente por no poder hacer nada más, por no conseguir que avance y venza aquello que le asusta. Y esa impotencia desata mis nervios, mi llamémosle "desesperación", ya digo, impotencia, por no poder dar un paso más por él. Sé que su mente no es la mía, ni sus sensaciones las mías. Es fácil decirle que no debe tener miedo a algo que como adulto yo puedo gestionar perfectamente. No queda sino seguir acompañándole y hablándole, a su lado, convenciéndole, apacigüandole, calmándole, explicándole. Las veces que sea necesario. El tiempo que sea necesario. Como siempre, a su ritmo.

Tomad siempre en serio sus miedos, os parezcan lo que os parezcan. Acompañadles en el camino para superarlos.


Os dejo los siguientes enlaces sobre los miedos infantiles:

Los miedos infantiles

Historias para no dormir: los miedos

los miedos infantiles, algo natural

Cronología de los miedos infantiles




lunes, 3 de septiembre de 2012

La vuelta al cole - cambios

La vuelta al cole ya está aquí. No nos queda nada. El lunes comenzamos.

Este año Piratilla1 comienza el tercer curso de infantil y por tanto el último del ciclo.

Para mi un año interesante y "definitivo".... el último curso del ciclo, será "de los mayores". Un año lleno de evolución y de aprendizaje intuyo.... a las puertas de Primaria.... (falta todo - léase la palabra todo con muchas "o"s  y en toda su intensidad - el curso).

Y comenzará el curso con cambios importantes a mi parecer.

Por un lado su tutora, su primera maestra se ha trasladado. Y por otro, se ha abierto un nuevo colegio en el barrio y hay varios niños de su clase que se trasladan. Dos cambios importantes para este nuevo curso: se van varios amiguitos suyos y nuevo maestro/a.

Estoy nerviosa. Sí. Y algo preocupada con antelación como veis. 

¿Quién será su nuevo tutor/a? cómo será? cómo será la relación con mi hijo? lo llegará a conocer, a entender? existirá "feeling" entre ellos? y si lo cataloga, y si lo etiqueta? Ya no es un niño de tres años que llega al colegio por primera vez. Al contrario, cada vez se reafirma más en una clara personalidad, la suya.... con sus virtudes y sus defectos.

Piratilla1 ya sabe de estos cambios. Cuando hablamos de su tutora se entristece, me pregunta por qué no puede ser su maestra un año más y me explica que él quería seguir en clase con ella. Y a mi me entran "mariposas" en el estómago al oirle, al verle la mirada y cruzo los dedos interiormente para que todo marche bien este curso. Durante estos dos cursos anteriores se fue haciendo evidente y patente el entendimiento y cariño que se han tenido profesora/alumno. Él ha ido creciendo y evolucionando a su lado y ella ha ido entendiendo "el universo interior" (como dice una amiga mía) de mi piratilla.

Y en cuanto a sus compañeros y amiguitos... los va a echar de menos... eran sus compinches de juegos en el patio, en el parque.... Al menos podrá seguir viéndoles por la tarde porque la mayoría de ellos suelen estar en los parques que frecuentamos. Pero.. ¿será lo mismo?

Él no suele hablar de ello. Sabe que empezamos el cole la semana que viene y está contento. Lo lleva bien... salvo porque es consciente de la ausencia de su tutora y veo que le entristece.

A todo esto.... hay algo positivo en tanto cambio y es que si no viene ningún niño nuevo a su clase.... vamos a disfrutar de una ratio envidiable.

Así pues las cosas.... no debería adelantar acontecimientos. Debería abanderarme en una de mis frases favoritas: "ver venir" y debería darnos a todos un tiempo de adaptación y acoplamiento. De reconocimiento mutuo y del terreno.

Así pues. mis mariposas en el estómago y yo nos quedamos a la espera... atentos a lo que nos traiga el otoño y el nuevo curso.

Posdata: Acepto todo tipo de ánimos y comentarios positivos y de aliento.

domingo, 19 de agosto de 2012

Piratilla 1 crece y crece

Piratilla 1 crece. Y no solo en estatura.

Este mes de agosto le he visto cambiado. Sí, le veo mayor, le siento mayor. Sus juegos, sus pensamientos, sus reacciones, sus conversaciones, sus protestas... todo... No es que pueda decir que estoy acostumbrada a tener niños o chavales a mi alrededor como para poder comparar pero me da la sensación o el pálpito de que a pesar de sus cinco años recién cumplidos convivo con un niño de siete. No sé si me estoy explicando correctamente o no.... 

Desde hace ya un tiempo largo sé que le exijo... hasta hace poco pensaba que de alguna manera se debía a su constitución física, que es la de un niño de uno o dos años más.... pero este mes de agosto ha habido un cambio en su desarrollo....está mayor.... ese es el resumen.... está mayor....

Aprovecho y hago un inciso aquí..... tengo que escribir sobre los miedos infantiles.... Imagino que ahora mismo, en esta entrada no comprendereis el por qué de esta anotación pero es que no quiero olvidarlo.

Así que ahora tengo un montonazo de dudas y de preguntas. ¿Y ahora qué? es imaginación mía? no lo es? (casualidad antes de ayer en el parque me lo comentó un papá... me dijo que lo veía cambiado, más chaval). ¿Y qué debo hacer? qué esperará él de mí? y yo de él?

Ala pues.... entonces a seguir sumergida en mi marejada interior....

lunes, 28 de mayo de 2012

Piratillas: Si algún día os preguntan por vuestra infancia

Si algún día os preguntan por vuestra infancia me gustaría que recordarais tantas cosas.... simples y pequeñas, cotidianas.

Quisiera que recordaseis el amor del aitona por los libros. Esa pasión que está inculcándoos desde bien pequeños.

Quisiera que recordarais el verano en la playa y las tardes de parque con los amigos. Carreras, columpios y bicis.

Quisiera que recordarais el nombre de vuestra primera maestra, una canción infantil y juegos en el patio. A aquel profesor que os fascinó desde el primer día, enseñándoos sobre la vida más allá de programas escolares y asignaturas.

Me gustaría que recordarais una sonrisa cómplice, un gesto de cariño abrigado por un abrazo de vuestros padres. Canciones que os he cantado de mi propia infancia o algún juego que todavía recuerda mi memoria.

... y aquí lo dejo por ahora.... por si esta lista crece en cualquier otro momento...


jueves, 19 de abril de 2012

"Los hijos infinitos" - entrada del blog Amor maternal

Os enlazo la siguiente entrada del blog Amor Maternal. En ella encontrareis una hermoso poema del que me gustaría entresacar la siguiente frase:

"Cuando se tiene un hijo, se tiene el mundo adentro y el corazón afuera. "

Estos días, esta frase en concreto, tiene un significado muy especial para mí. Y es curioso, de algún modo llevo tiempo pensando precisamente eso, que cuando eres madre tienes que aprender a vivir con el corazón fuera del pecho.

Podeis leer la entrada completa y el poema aquí:

Espero que os guste tanto como a mi.

A Louma, gracias por la entrada. Es hermosa.