lunes, 25 de marzo de 2013

La paciencia

No sé si este es un buen momento para escribir algo así.... precisamente ahora que me dedico a hacer aquello que no quiero si lo pienso, a ir justo en la dirección contraria a la que quiero seguir, pero en fin... a la par... no quiero que os perdais los enlaces que os adjunto a continuación, mientras yo también me paro y reflexiono un poco. Aunque lo que más me apetece es parar para tomar aire y fuerza.

Desde el blog "Conoce mi mundo" de Berna Iskandar, a quien leo siempre con gusto:



La paciencia:

¿Qué dice la RAE sobre la paciencia?

1. f. Capacidad de padecer o soportar algo sin alterarse.
2. f. Capacidad para hacer cosas pesadas o minuciosas.
3. f. Facultad de saber esperar cuando algo se desea mucho.
4. f. Lentitud para hacer algo.



"Paciencia" está siendo la palabra que más resuena en mi cabeza desde hace tiempo y sobre todo desde hace unas semanas y la capacidad más difícil de tener o de mantener.


Mi hijo mayor está pasando una etapa bastante delicada en la que pone a prueba esa paciencia a diario. Y no salgo bien parada, esa es la verdad. De hecho ahora mismo la paciencia para mí se asemeja más a una pìedra en la que tropiezo y tropiezo y vuelvo a tropezar.... la paciencia o la falta de ella.

Haciendo un ejercicio de instrospección, en una burbuja de tranquilidad y paz ¿qué sería para mí la paciencia?

La paciencia sería escuchar.
La paciencia sería observar.
La paciencia sería conversar.
La paciencia sería observar y escuchar (y conversar con el niño más grande) sin interferencias para comprender y acompañar.
La paciencia sería, eso, acompañar, al compás, al ritmo adecuado, de la mano.
La paciencia es volver a ser niño, volver a mirar con ojos de niño y sentir como tal.

La paciencia tendría que ver con mi vuelta a mi niña interior, con mi yo actual como madre y con la herencia aprendida.

La paciencia dicen que es virtud, también actitud... es sencilla pero de tan sencilla se convierte en difícil, más aún en la sociedad en la que vivimos.
La paciencia pasa por quitarte lastres y etiquetas, y también un poco por vivir "la vida lenta" (la slow life).
La paciencia es relativizar.
La paciencia es esperar.
La paciencia es parar.
La paciencia está en dejar de mirarnos el ombligo, en apartar el "yo, mi, me ahora" y que esperen un rato, cinco, diez, quince minutos o una hora.
La paciencia es recordar.

Todo eso es la paciencia y probablemente mucho más que ahora no alcanzo a pensar ni escribir.

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