martes, 18 de septiembre de 2012

Madres raíces

Ayer le preguntaba a una amiga por su madre y a raíz de mi pregunta comenzamos una conversación sobre esas madres que son el ejemplo físico de la fortaleza y el poder del matriarcado.

Madres que son la base invisible familiar. Esas raíces que soportan el peso y alimentan al tronco y las ramas que se expanden y forman la copa. Ramas y copa que no serían lo que son ni se extenderían en su esplendor sin el tronco ni la raíz.

Mujeres que son el núcleo vital que integra a la familia, dotándolo de unidad. y armonía.

Madres raíces, madres árbol, aglutinadoras de un ser viviente, del ente que es la familia. Son los eslabones que unen a padres, hijos, hermanos; las que conocen los entresijos, los carácteres de cada miembro y las que son capaces de adelantarse, de negociar, de conciliar, de unir, de celebrar, de imaginar, de acertar. Las que consiguen que todo fluya como la seda.

Son la esencia. Nuestra alma. Y sin ellas todo se diluye en nuestra escena familiar, distanciándose, individualizándose.

Como mi abuela materna, como mi madre, como la madre de mi amiga.

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