jueves, 17 de noviembre de 2011

Yo también quiero ser noruega (Editado)

Os emplazo a leer el siguiente artículo de Ileana Medina, en su blog Tenemos tetas:


Solo quiero añadir:

Yo también quiero ser NORUEGA.

miércoles, 16 de noviembre de 2011

Mis abuelas (101 años II)

Este domingo pasado falleció una de mis abuelas, la única que me quedaba. Con 101 años. Toda una vida, nunca mejor dicho, un siglo entero.

El desenlace, aun esperado, me pilló desprevenida. Supongo que de algún modo hace ya unos años que doté a mi abuela paterna del don de la inmortalidad. Parecía que siempre seguiría entre nosotros mientras despedíamos a otros miembros más jóvenes de mi familia, como mi madre.

Y desde el domingo llevo pensando en las mujeres de mi familia, en las que ya no están. En lo importantes que han sido y en lo que han significado para nosotros, para mi. En cómo las he percibido.

Tres mujeres, tres corazones, tres caracteres.

Mi abuela materna. Ha sido una de las personas fundamentales en mi vida, todo un pilar. Lo más. No tengo otras palabras. Conexión 100% en todos los niveles. Una mujer dulce y cariñosa, exquisita, sabia. Fue un regalo tenerla como abuela y disfrutarla hasta casi mis treinta años. Los mismos ojos verdes que mi madre.

Mi abuela paterna. Como carácter, completamente diferente a mi otra abuela. Seria, de pocas palabras. Su vida ha sido muy dura. Aprendí a conocerla, a entenderrla, con los años. Su figura, se ha ido haciendo más cercana, más entendible en los últimos años sobre todo, gracias a la labor de sus hijos, que con conversaciones, experiencias y recuerdos han conseguido que la perfile de otra manera.

Ambas longevas. Ambas importantes, raices de su matriarcado.

Ahora me doy cuenta que en ambos casos me he quedado sin millones de preguntas por hacerles, millones que recuerdos sobre los que preguntar...

A mi abuela materna siempre la tuve cerca. Sin embargo la distancia no ayudó a conocer mejor a una abuela cuyo carácter era pura coraza, puro escudo, lleno de circunstancias difíciles que lo habían moldeado.

Mi madre.... quizás sea mejor dedicarle otra entrada.

Políticos así no los quiero... (II)

En las noticias de hoy leo un titular sobre la malinterpretación que se ha hecho del discurso del Sr. Griñan:


Bueno, ya está. Estamos en campaña... ¿Cómo no iba a aparecer el cruce de acusaciones?


A ver cómo explico lo que siento, es que este tema me toca demasiado hondo....

Señores...Si es que esto no es política, ni color de partidos, ni derechas ni izquierdas. Esto, señores, es mucho más importante. Ni tan siquiera es solo la descalificación de la lactancia materna (que ya de por sí.... da para que me indigne).

Es una forma de ver la maternidad, la vida, de pensar en nuestros hijos, de "invertir" en un futuro mejor, de demostrar que las cosas tal cual están NO FUNCIONAN.

Y pasando ya a contestar...

Pues no me siento tampoco una talibana, qué le vamos a hacer. Ni sigo sintiéndo el feminismo que se defiende en el discurso. Sigo pensando igual que ayer.

Talibanismo. ¿Defender la LM es talibanismo? ¿promocionar la LM como lo que es, lo mejor para la salud del bebé y de la madre es talibanismo? ¿apoyar a las madres para que se informen y disfruten de su periodo de lactancia? ¿Agruparnos para encontrarnos más cómodas y comprendidas, buscar "la tribu" es talibanismo?

Por poner otro ejemplo: ¿Todos los esfuerzos y medios que se emplean para concienciarnos de que fumar es malo y para dejar de fumar, legislación incluida, también le parece "talibanismo"?

En todo el tiempo que llevo inmersa en grupos de apoyo, en foros, en blogs, en entornos que activamente buscan que la LM tenga el sitio de honor que se merece en la sociedad, solo he visto personas bien dispuestas a ayudar, a entender, a comprender, a acompañar,  SIN PRESIONES.

La presión, la culpa, la generamos nosotros mismos, en este caso nosotras.

Sobre todo si no tenemos las cosas claras.

Sobre todo si la información que nos llega en muchos casos es erronea, incompleta e incluso contradictoria.

Sobre todo si luego nos quedamos SOLAS en nuestra lactancia sin AYUDA de nada ni de nadie ni tan siquiera para cuando comienzan los problemas.

Y si he de seguir hablando... sobre todo porque con las ayudas que nos ofrece el estado no vamos a ningun lado sino que nos pegamos las 16 semanas angustiadas pensando en cómo haremos todo cuando nos tengamos que incorporar a nuesto trabajo e intentando adelantar y arreglar acontecimientos antes de tiempo.

Por otro lado, como madre que ha amamantado varios años yo también puedo hablar de presión, de incomprensión y de rechazo. De la necesidad de dar mil y una explicaciones y justificacíones, del rastreo de información por la red para sentir que la ciencia me avala y para poder acallar consejos no deseados. De mi necesidad imperiosa de buscar un hombro en el que quejarme y un abrazo en el que consolarme. De llegar a un grado donde lo único que he deseado es que me dejaran en paz con mi forma de crianza, sin querer convencer a nadie de nada, solo que me dejaran en paz.

Y más aún, puesto que él mismo es político... Si desde las propias instituciones públicas ha habido un giro en los últimos años para la promoción de la lactancia por considerarlo un tema de salud pública, si allá donde uno busque, sobre todo en el propio mundo médico, todo señala y avala las bondades de la lactancia materna.... ¿dónde queda el talibanismo en todo esto?

Lo que la mujer necesita es que le ayuden a ser mujer, a vivir esta etapa de los primeros años y cuidados de sus hijos con otras medidas, eso lo tengo claro. No escupiéndola del mercado laboral sin remedio por el mero hecho de haber querido ser madre. No negándole sistemáticamente el derecho a elegir con total libertad. No llamándola "machista" o "mantenida" si elige un camino que no es el habitual (habitual no significa equivocado).

En todo este tema, además de las mujeres están los niños, nuestros hijos. NUESTRO FUTURO Y EL DE TODA LA SOCIEDAD.

De todos modos, esta frase lo dice todo: "Ladran Sancho, luego cabalgamos".

martes, 15 de noviembre de 2011

Politicos así no los quiero

Como mujer, como madre, como identidad.... NO me representan.


Para muestra, un botón:

"Desde que estalló la crisis, José Antonio Griñán no ha parado de analizar, en público y en privado, sus causas y sus consecuencias. Desde todos los puntos de vista. Ayer en un encuentro con colectivos de mujeres advirtió de una las derivadas de la catástrofe económica: el de la "ridiculización" de los avances en materia de igualdad y del "retroceso en la conciencia ciudadana" de la igualdad efectiva entre hombres y mujeres. ¿En qué se nota? En todo, según él. En que vuelve a ponerse el acento en el "papel reproductivo de la mujer", creando en las mujeres una "mala conciencia", por ejemplo, para que opten por la lactancia materna de los hijos, algo que él describió como una forma de "canibalismo"."

A esto yo lo llamo descontextualizar y manipular. Leo el artículo de El País y solo pienso: a la caza y captura del voto.

No creo en ese feminismo y no me siento más machista por ello. Creo en la mujer, en sus capacidades, en sus logros, en su fueza y creo en su IDENTIDAD. Esa identidad que le hace única.

No quiero ser un hombre, quiero ser MUJER PLENA. Y si como mujer puedo parir, puedo amamantar y criar, quiero hacerlo. Y debería poder hacerlo sin renunciar a nada o renunciando a todo. Debería poder ELEGIR. Sin sacrificios, sin pérdidas.

Aceptemos nuestra identidad y sus ventajas.


Por una conciliación verdadera, por más tiempo con nuestros hijos. Por una maternidad consciente.

Otras reacciones:

Videos : Crianza con apego y Lactancia en TV (Mimos y Teta)

Quiero aprovechar esta entrada para enlazaros con el blog Mimos y Teta y su siguiente entrada:

Vídeos: Crianza con apego y Lactancia en TV

Ahora mismo he terminado de ver el vídeo en el que se entrevista a Rosa Jové. Como siempre que la escucho o la leo, siento que sus afirmaciones son lúcidas, claras, lógicas y sencillas. Y me alegra ver que cada vez se habla más y en más entornos de la crianza con apego.

Rosa Jové: Es verdad, cuanta razón. Porque se lo debemos, porque nos enseñan, porque lo valen.

Nohemí: Gracias por encontrar y colgar en el blog estos vídeos.

domingo, 13 de noviembre de 2011

sábado, 12 de noviembre de 2011

Nubes negras

Juro que cuando decidimos volver a ser padres pensé que todo iría rodado. Me apetecía mucho volver a ser madre, estaba orgullosa de la familia que estabamos formando, del vínculo con mi hijo, de la armonía familiar. Avanzábamos etapa por etapa, aprendiendo juntos. Eso fue lo que más me animó.

Cuatro en casa, era cerrar un círculo que habíamos comenzado dos cuando nos dimos la mano por primera vez a escondidas de todo el mundo, incluso de nosotros mismos y de nuestros sentimientos.

Y somos cuatro. Y soy feliz, lo soy, pero nada es como intento ( como quiero que sea). Y me pongo en el centro de este pensamiento. Desde que nació mi segundo hijo parece que no consigo hacer nada a derechas, nada como debiera, como siento que deseo ser. Al revés juraría que me alejo más y más del ideal de madre que mi mente llevaba tiempo construyendo (consciente o inconscientemente).

No me encuentro, no me hallo, siento una dualidad como madre. A veces parezco dos madres primerizas en vez de "madre por segunda vez". Me sé la teoría (la que quiero aplicar), creo firmemente en... y luego... una y mil veces al cabo del día exploto, me rindo, me siento sobrepasada.

- "Tranquila, todo será más fácil". Tal vez sí, tal vez no... Evidentemente hay realidades que ya conozco y me las tomo con otra templanza pero aun y todo cada día hay más de un momento que me lleva a la reflexión más profunda y enrabietada. Tengo la sensación de haber cambiado, de sufrir una especie de desdoblamiento que me convierte en.... madre y madrastra malvada, en hada y en bruja mala... En la madre que soy y la que quiero ser.... y siento, cansada, que vivo una lucha constante con el universo completo.

Cuando suelo llegar a este extremo siempre veo apenada quien paga mi falta de ubicación (o esa sensación constante de encontrarme perdida). Piratilla1, mi hijo mayor, al que exijo más de lo que debiera y con el menos paciencia tengo.

Odio pensar en la posibilidad de fallar a mis hijos, en no saber darme entera, completa; en el hecho de estar siendo el peor ejemplo; en fallarles a la hora de ofrecerles los valores, las herramientas necesarias para que afronten la vida con valentía, con tesón y con corazón.

En resumen: mi cabeza es una mezcla de caos mental y centrifugadora a toda pastilla.