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lunes, 28 de abril de 2014

Libro Dormir sin Llorar - El libro de la web

Hace casi siete años, al nacer mi hijo y navegando por Internet en busca de respuestas, me encontré la siguiente estrofa del poema "CUANDO DUERME UNA MADRE JUNTO AL NIÑO", de Miguel de Unamuno:



"Cuando duerme una madre junto al niño

duerme el niño dos veces;

cuando duermo soñando en tu cariño

mi eterno ensueño meces."



Esa estrofa se convirtió en mi estrofa de cabecera, en nuestra estrofa, en nuestra canción, en nuestro lema y nuestro principio.

Había nacido mi primer hijo y algo se quebró en mí, naciendo de nuevo, como madre. Utilizo la palabra "nací" porque desde que llegó el bebé no fui "quien yo esperaba ser", la madre que yo imaginaba, sino que ya "una madre habitaba en mí", que fue la que surgió.

De la mano de Unamuno, de su estrofa y de la web Dormir sin Llorar, comencé un camino con una forma de ver el sueño infantil. Me sumergí en su Comunidad primero como lectora, escondida sin registro y tras seis meses como participante e integrante registrada.

Así comenzó la siguiente historia: Con una madre llena de dudas y de preguntas y de miedos y un bebé recién nacido que no dormía, que mamaba y mamaba y que lloraba y lloraba. Con estas piezas de puzzle comenzamos a armar nuestra existencia diaria, nuestras noches y nuestras siestas, arropada por miles de historias parecidas a la nuestra, abrazada por las madres más activas del foro. Amparada, sostenida.

Pasó el tiempo, agradecida me quedé en la comunidad, dispuesta a devolver lo que se me había dado, a poner mi hombro para que otras madres se apoyaran. Me quedé porque el foro era mi círculo de mujeres, mi tribu, esa tribu de la que tanto se habla en maternidad. Quedarse supuso dar un paso más y no solo eso, supuso un regalo que es el que os presento hoy:

El regalo tuvo forma de proyecto, forma de libro. ¿Qué más podía pedir yo? 

Han sido varios años de proyecto (muy intensos) y un hijo más.

Muchos días, muchas noches, mejores, peores, muchos bostezos y muchos ruegos o plegarias a Morfeo. Luchas interiores, dudas, suspiros.

Muchos "todo pasa y todo llega"... muchos momentitos y momentazos, confidencias con mi tribu. 

Y el proyecto del libro de trasfondo, tomando forma: los planes, los sueños, los borradores, las puestas en común, la incertidumbre, el miedo, la necesidad de perfección, "de estar a la altura de las circunstancias", la obsesión por ofrecer un buen apoyo a los padres, concienzudo.


Las compañeras de viaje, las "camaradas": Rafi, Roberta, Begoña, Merche, Cristina, Rosalina.

Todo un viaje, toda una experiencia. Un sueño hecho realidad.

El resultado, con todo el esfuerzo e implicación del equipo que da vida a este proyecto, es este libro que veis ¡y yo formo parte de él!.


Me quedo con todo lo vivido, con todo lo aprendido. Con la ilusión con la que acometí el proyecto. Con la satisfacción de haber disfrutado buscando, leyendo, escribiendo, creando (como el cuento de la teta cansada). Me quedo con la ilusión de saber que no he sido la única en dormir a mis hijos sin llorar, que no lo soy y que no lo seré y que de verdad, de verdad, estamos programadas para actuar así: Solo tenemos que escuchar y sentir, dejarnos llevar en los brazos de Morfeo, juntos.



Dulces sueños.



Puedes comprarlo aquí o en tu librería favorita.


Más información:
Dormir sin Llorar


miércoles, 23 de abril de 2014

Parón forzoso y la relativa importancia de las cosas

Desde hace algo más de dos semanas sufro un revés de salud que me ha obligado a frenar e intentar reposar si eso es posible con dos niños en casa. Ha sido un revés que me ha tenido en jaque y que aún perdura. 

Durante este tiempo que el cuerpo no me seguía pero la mente sí y en vistas de que me esperan pruebas médicas, mis pensamientos más recurrentes se centraban y se centran en los niños. En ellos y en mí, en la necesidad de nuestra presencia en sus vidas como padres.

No sólo eso, no sólo es que te des cuenta de lo necesario y vital que eres para ellos sino que te vuelves plenamente consciente de lo que tú les necesitas a ellos.

Todo se vuelve relativo, todo puede pararse, casi todo puede esperar.... pero lo que revolotea ante la preocupación por la pérdida de salud es.... ¿Y si yo falto? Ellos, siempre ellos y lo digo emocionada porque lo cierto es que a día de hoy, con o sin salud, sin ellos no soy nadie.

martes, 1 de abril de 2014

Aristóteles y la virtud ... cuando eres madre

Ya lo decía mi buen amigo Aristóteles:

"la virtud está en el medio". El término medio.

Así de simple y de sencillo. Cuestión de equilibrio, de armonía, ¿no? De una lógica aplastante.

Curiosamente es de las pocas cosas que aún recuerdo de mi carrera universitaria.

Como madre cada vez me cuesta más encontrar o asentarme en ese equilibro. En el plano teórico lo tengo todo más o menos ordenado, sopesado y aceptado pero en la práctica tengo la sensación de vivir siempre inmersa en el ojo de la tormenta perfecta, aquella película que protagonizó George Clooney,

Has de ser padre equilibrado, virtuoso. Ni autoritario, ni permisivo. Has de encontrar el equilibrio en su nutrición, en su sueño, en sus hábitos, en su educación. 

Ese medio está ahí, es tangible. Te "ayudan" estudios, profesionales, expertos.... todo ello en el plano del papel y la tinta, de los estudios y baremos, las estadísticas y las muestras.

Pero la paternidad, léase paternidad y maternidad, por favor, es compleja. La abrazan factores complejos que completan su tela de araña. Interviene quien fuiste, quien eres y saberlo. Cómo te criaron y cómo sientes tú ahora que te criaron, cómo te afectó. lo que quieres repetir, lo que no, lo que repites y te gusta, lo que repites y no quieres. Tus deseos, tus miedos, tus frustraciones, tus anhelos, tus ansias por ser buen padre. Y enfrente, o junto a ti, él o ellos.... con su carácter, su forma de ser, sus sueños, sus ansias, sus alegrías, su personalidad.

¿Existe "El Equilibrio"? ¿Cuál es tu equilibrio? ¿Y el mío? ¿Y el mío es el mismo que el tuyo? Obviamente habrá unas bases comunes para todos pero como siempre insisto...amplia suele ser la gama de grises en la que nos movemos las personas.

A veces me pregunto cómo hubiera sido mi vida sin hijos. Mi padre siempre me contesta que me hubiera perdido una parte fundamental en mi vida, él lo llama "una dimensión esencial". Y su teoría se sustenta que los hijos son los que realmente te enseñan a no ser egoísta.

Yo creo que simplemente hubiera sido diferente...salvo que ellos, en mi caso, sean mi equilibrio, mi virtud, por más que yo no la consiga encontrar. Y quizás se trate de eso. Aunque por otro lado, seguiré buscando ser una madre virtuosa, por más difícil que sea.


lunes, 31 de marzo de 2014

"El Indomable"



Incombustible

Irreverente

Indomable

Inquieto

Insaciable

Importante

Imposible

Insistente

Imparable

Ingobernable

Impresionante

Inimitable

Insumiso

Insurrecto

Inconmensurable

....


ÚNICO

Mi espíritu libre

domingo, 9 de febrero de 2014

Bitácora y ventana al mundo


Mi incursión en el mundo de los foros de Internet y posteriormente en la "Blogosfera" fue consecuencia directa de mi maternidad.

La aparición de mis hijos y la inmersión en una nueva etapa y en un nuevo universo me llevó a toda una experiencia "virtual" que todavía mantengo.

Sin embargo hace días que pienso a menudo en lo que dirán mis hijos si el día de mañana leen mis intervenciones en la Red. Al fin y al cabo a la par que hablo de mí, hablo de ellos. ¿Qué sentirán? ¿lo comprenderán? ¿Se avergonzarán? 

Este blog que comenzó para dar salida a todas mis emociones, mis sentimientos, mis miedos, dudas, alegrías y esperanzas.... este diario de nuestro día a día es una exposición tan íntima como pública puesto que su formato es el de toda una ventana al mundo.

Bien parece una contradicción. Lo parece... lo es.

Yo he sido quien ha sentido la necesidad de "hablar", de compartir. Yo me siento la base fundamental de toda esta rueda, que por otro lado, sin ellos, no tendría sentido. Realmente nunca me he parado a pensar en otra cosa que no haya sido "sacar" lo que siento.... de algún modo, "gritar" lo que siento... pero ¿por qué?, ¿para qué? y ¿cómo lo llevarán más adelante ellos si lo saben y lo leen? Da vértigo.


Si me leéis hijos míos , si alguna vez me hacéis esta pregunta... no sé si sabré responderos claramente o al menos con una respuesta que os satisfaga.

Me vi envuelta en este "mundillo" por mi afán de comunicar y por el orgullo que siento de vosotros. Quizás no debería, quizás no medí si luego os gustaría saber que me dediqué a escribir sobre vosotros, sobre nosotros.... pero simplemente me dejé llevar.

lunes, 3 de febrero de 2014

Un nuevo tres de febrero, otro año más

Ya han pasado siete años desde que te fuiste, desde que oí tu última respiración y a veces parece que ha pasado un vida entera, mientras que otras más bien al contrario, da la sensación de que fue ayer.


Estás en mi mente y algo me dice que los sabes, de hecho algo me dice que sueles estar cerca, que vienes a vernos... sobre todo a los niños.. A diario hay algo que me recuerda a ti:

A veces una pregunta.

A veces un recuerdo.

A veces un gesto.

A veces una duda.

Muchas veces en mis sueños. ¿Será este tu modo de hablarme?


Siete años... de ausencia, de vacío, de espacios y conversaciones sin rellenar. De imposibles.

¡Qué engañoso es el tiempo!.



lunes, 20 de enero de 2014

Be water - sed agua hijos míos

Como madre siempre pienso y pensaré lo que creo mejor para vosotros pero quizás ese "lo mejor" no sea vuestro "lo mejor". Precisamente porque vosotros sois vosotros mismos, con vuestras circunstancias, vuestra vida, vuestros deseos, vuestros aciertos y equivocaciones. En definitiva, con vuestra propia personalidad.

Creo que vivimos contaminados por los valores bastante erróneos actuales de competividad y producción, únicamente centrados en ser los mejores, en ser exitosos en un mundo regido por lo material, en una exigencia constante para destacar.

Os van a evaluar y medir muchas veces: exámenes, tests, evaluaciones de conocimientos, de personalidad.... etc. En el colegio, en entrevistas, en el propio trabajo que consigáis. Los seres humanos parecemos tener una cierta debilidad por evaluar, por juzgar, por etiquetar pero en el mundo hay sitio para todos. Creed en vuestras habilidades, en vuestras virtudes, en vosotros mismos porque valeis, valéis mucho.

Es difícil ser redondo en un mundo cuadrado y más difícil aun sentirse libre para vivir en él sin sentirse atado a él. Poder entrar y salir sin perder la cordura ni la mesura, la justa medida.

Nuestros valores irán con vosotros. Os acompañarán. Sentiros fuertes y serenos y seguid vuestro camino. No siempre las cosas son lo que parecen y al final todo tiene un por qué, un tiempo, una razón, un ser. La propia vida es un ciclo para cada una de vuestras etapas y experiencias. Aprended de ellas, guardad las moralejas en vuestro interior y no caminéis ni con furia, ni con enfado, ni con ira. Tampoco con prisas, que todo llega. Observad, no solo mirad sino observad con paciencia y tranquilidad y procurad poneros en la piel del otro.

Sobre todo: sed agua hijos míos. Fluid, sentid, sed agua.

viernes, 10 de enero de 2014

Érase una vez una niña con un sueño

Erase una vez una niña de catorce años con un sueño: De mayor sería diplomática. Cuando la superiora de su colegio lo supo le dijo que era imposible porque debía cuidar de sus padres cuando estos fueran mayores.

Esta niña fue a la universidad y comenzó la carrera de Derecho. Seguía queriendo ser diplomática. Seguía convencida de su sueño. Cinco años lo cambiaron todo: Quizás fue cobarde, quizás no creyó en ella, quizás no lo intentó con todas sus fuerzas, quizás.... fue todo y nada.... 

Hubo quien con el mismo sueño se acercó a hablarlo a algún profesor y luego contó a la joven la respuesta del mismo: Eran jóvenes, se veían con toda la vida por delante, pero cuando llegara el momento de querer formar una familia ¿quién les seguiría a ellas? 

Hubo más comentarios: sin padrino no hay embajada.

Acabó, se licenció... pero no apostó por intentar las oposiciones de la carrera diplomática. Nunca supo si esas afirmaciones se cumplirían o no. 

Su vida siguió entre varios trabajos y domicilios. Se enamoró, se desenamoró, rió y lloró. Se casó. Despidió a su madre entre lágrimas y la recordó y la recuerda a diario.

Tuvo dos hijos y sintió que comenzaba la segunda parte de su vida. Se había convertido en madre.

Un giro de 180º, de vuelta y media, de patas arriba, que la hizo renacer, buscarse e intentar reconocerse. La mujer dió y da teta, el pecho, amamanta. La mujer colecha, metió a sus niños en su cama... y todo desde el "cuore". 

Juega, ríe, llora, se enfada. Como dice el cuento que le lee a veces a sus hijos: mamá alegría, mamá lucero, mamá trueno, mamá tormenta, mamá viento, mamá ausencia, mamá magia, mamá silencio, mamá cascabel, mamá reina, mamá pirata.... tantas y tantas.

Tomó también una decisión importante, tal vez la más importante de su vida: Se dedicó y se dedica a ellos. En cuerpo y alma. 24 horas al día. 365 días al año.

A veces, la mujer recuerda a aquella niña. Piensa en ella. Recuerda a una joven miedosa también, con poca autoestima y ahora cree que poco luchadora además. Eso piensa, pero quien sabe... no es cuestión de juzgar a nadie sabiendo lo que ahora y no antes sabe.

Descubre que sus sueños han cambiado, al igual que sus prioridades. Se busca en otros lugares con otros sueños. Ya no ambiciona sino que desea y prácticamente todo lo que desea va unido a la devoción y no a la obligación. Se da cuenta de que anhela explorar partes de sí misma a las que nunca prestó atención. Todos decían: "tú serás alguien importante". Curiosamente esa frase entonces no tenía el sentido que ahora ella le otorga.

Es alguien importante, es mamá, el cayado de dos pequeños, su guía. Pero no es alguien importante, no es jefa, no es diplomática, no es... 

Sin embargo y aunque durante mucho tiempo se cuestionó, ahora está convencida de que la vida es mucho más sencilla y fácil e incluso frágil y que lo que realmente importa se resume en un triunfo universal: amar y ser amado. 

Amar y ser amado. Sentirse querido y deseado. Notar la calidez del entorno, de la familia. La vida son momentos, chispas de felicidad y muchas pero que muchas batallas diarias porque la vida puede ser injusta y traicionera y difícil y puede dar un vuelco de repente, sin más, cuando menos lo esperas. 

Dice un anuncio últimamente: "De repente tango, de repente blues". "De repente bruma, de repente luz".

Entonces, en mitad de la bruma, es cuando uno se pregunta realmente por el sentido del éxito... cuando ya no hay remedio.

jueves, 19 de diciembre de 2013

martes, 5 de noviembre de 2013

Celebrando "mis 40"




Celebro mis 40 otoños.
Celebro ser quien soy.
Celebro tener lo que tengo.
Celebro la vida: la que he tenido, la que tengo y la que espero tener.


Celebro seguir soñando.

lunes, 30 de septiembre de 2013

"Nuestros" hijos

Si me preguntaran qué deseo para mis hijos, cómo quiero que sean, contestaría sin pensarlo tan siquiera: FELICES.

Sí, es la pura y simple verdad, felices.

Entonces una vocecilla, desde la zona de atrás de mi yo interior, añade...

Y buenos,
y educados,
y nobles,
y trabajadores,
y alegres,
y amables,
y cariñosos,
y generosos,
y solidarios,
y formales,
y responsables,
y estudiosos,
y gentiles,
y obedientes,
y empáticos,
y asertivos,
y tranquilos,
y comprensivos
y valientes,
y competitivos,
y ...

Esa misma voz que me desgrana una lista interminable de adjetivos en un tono entre irónico y condescendiente, me pregunta con un deje casi de reproche:

¿Quieres hijos felices o perfectos?

¿De dónde viene o dónde nace semejante lista para que la desees para tus hijos? ¿De lo aprendido en tu propia infancia, de tus deseos o de tus frustraciones?

Porque los niños no nos pertenecen, como dice Kakhil Gibran:     

"Tus hijos no son tus hijos 
son hijos e hijas de la vida 
deseosa de si misma."


 Tus hijos no son tuyos sino de la vida. Son ellos mismos, en todo su ser y su inmensidad de ser. Ellos, ellos mismos, insisto. Por eso escucho con atención lo que me quiere decir esa vocecilla "molesta" y me prometo a mí misma dejarles SER primero niños y luego ellos mismos.

Hoy mismo lo hablaba o "maileaba" con una amiga. Enfrascadas en una conversación virtual ella contestaba a mis inquietudes diciéndome : "Amor y compañía como receta infalible". Y es cierto, totalmente cierto, amor y compañía para que puedan ser sin etiquetas, sin deseos, sin desvelos, sin retos, sin frustraciones y sin adjetivos impuestos.

Sé que es una idea en la que insisto bastante, que ha salido en otras entradas anteriores. Es un tema que me ronda tantas veces en la cabeza. Me parece tan difícil de conseguir. En mi propio día a día como podéis comprobar. Se mezcla todo el orden que considero "adecuado" y en el que he crecido, con sus expectativas y sus máximas. Se mezcla el miedo a no saber observarles, a no llegarles con el miedo a dejarles ser "demasiado", a no saber guiarles hasta que por madurez se bandearse por sí mismos. ¿Cómo alcanzar el punto medio que define "la virtud", como decía Aristóteles?

Ser conecta con la libertad. Conecta con crecer.

Acompañar conecta con estar presentes para ellos, con darles ejemplo, con poner a su disposición recursos y herramientas que les ayuden en la vida, con observarles. Conecta con crecer también.

Y aquí lo dejo... en abierto, como pensamiento recurrente en mi cabeza.

domingo, 25 de agosto de 2013

Mi "rinoceronte naranja"

Mi "rinoceronte" está bajo mínimos y mi calendario este fin de semana ha terminado de tener corazones para pasar a tener aspas del tamaño de una catedral.

Y yo estoy triste y furiosa conmigo, para qué negarlo.


Desde que comencé el desafío no había gritado hasta este fin de semana y estaba feliz cual perdiz pero... 

Hoy me he sumergido en una conversación que se ha convertido en un intercambio de repoches. Una discusión surrealista que no he sabido parar sin gritar. Por un detalle: el menú de la comida. Por eso y porque mi hijo mayor ha decidido que al no haber su plato favorito prometido (porque lo he retrasado un día) todo era culpa mía. Todo, es todo, que no hubiera cumplido lo prometido, que él no quisiera entonces comer nada.... y esa frase "por tu culpa" se me clava de una manera que me hiere más de lo que me gusta admitir. Así que como os decía, inmerso en un intercambio de frases desafiantes y de reproches he acabado estallando con un ¡basta ya! que ha temblado hasta.....


No hay excusa, no hay justificación. Me ha superado y mi rinoceronte naranja henchido de orgullo desde hace quince días se ha desinflado de una manera rápida y desilusionada.

Vuelvo a empezar. Vuelvo a empezar enfadada conmigo misma por no ser quien quiero ser y también frustrada. Y aunque sé que se me pasará, ahora mismo, también un poco picada por la exigencia que se me pide con o sin razón.

lunes, 1 de julio de 2013

Carta a las mujeres más importantes de mi vida: mi madre y mi abuela materna

La semana pasada leí en internet dos entradas que me dejaron muy tocada. Hablaban de una mujer que habiendo alcanzado ya un punto de "no retorno" en su vida, se había ido. Se había ido porque ya no podía más.

¿Por qué te vas, qué te impulsa a marchar? ¿dónde está el límite de no poder más? 
Mi abuela materna siempre me decía que solo hay una cosa que no tiene solución y es la muerte. Sin embargo siempre he pensado que la mente nos puede jugar muy malas pasadas.

Tras la lectura de estas entradas comencé una conversación con una amiga, su última frase fue: "escribeles una carta". ¿Por qué me lo dijo? porque en mi caso, alguna vez he pensado que si me apartaba, los demás ganaban....porque no soy lo suficientemente ideal o perfecta.

Esta es mi carta, escrita sobre la marcha, sin revisar ni retocar nada.... ahora, un lunes, comenzando el mes de julio, a las ocho y pico de la mañana:


Querída mamá y querida amona (es mi abuela materna):

De sobra sabeis todo lo que pienso en vosotras y cuanto os echo de menos a mi lado. Desde que os fuisteis ha sido así día a día y más aun desde que fui madre. Me pregunto qué pensaríais de mi manera de criar, qué consejos me daríais, añoro los momentos que podríamos pasar juntas y sobre todo lloro que os perdais a vuestros nietos y biznietos. Esta última parte es la más dura de vuestra ausencia porque conociéndoos sé que  os hubierais adorado mutuamente.

Pero hoy no os escribo como madre, ni como mujer de igual a igual.... Hoy os escribo porque vuelvo a ser vuestra hija y nieta de hace veinte años. 

Hoy recuerdo todas y cada una de vuestras esperanzas vertidas en mi. Vuestras ilusiones y vuestra alegría y esperanza en mi futuro prometedor. Vuestro aliento y vuestro empuje porque siempre pensasteis que yo merecía la pena. Siempre y es verdad cuando repito tanto la palabra siempre..... siempre creyendo en mi, creyendo que yo conseguiría grandes cosas y llegaría lejos. Siempre apostando por mí, siempre dándolo todo por mí. Nunca sentí presión. Yo tenía mis propias ambiciones, todas caminábamos hacia el mismo punto, pero no llegué.

Mamá: ¿Te fallé? no he conseguido nada de lo que yo creo que tú querías. No soy una mujer de éxito, no tengo un puestazo profesional. Me diste tanto como pudiste y más, me pusiste en bandeja todas y cada una de las herramientas necesarias.

Amona: ¿Qué pasó con aquella nieta a la que siempre le recordabas lo lista que era? ¿Dónde quedó? ¿Por qué se atascó en algún lugar del camino? ¿Te fallé a tí también?

Porque aunque desde que soy madre y crío a tiempo completo a mís hijos con toda la felicidad y tranquilidad que ello me aporta, esas sensaciones tan llenas y positivas conviven con una muy difícil de lidiar: creo que he fallado a las personas más importantes de mi vida.

Desde muy niña he sentido vuestras expectativas y esperanzas puestas en mí, vuestra lucha para que como mujer fuera culta, con estudios e independiente económicamente y miradme.... Y tengo miedo, miedo de pensar que no estaríais orgullosas de mí. Miedo de pensar que pude haberos decepcionado de tal modo que me hace sentir que he sido un fiasco.

Sin embargo si paro un momento y cierro los ojos, a mi mente solo acuden las imágenes de vuestro rostro sonriente, con todo ese amor que siempre me habeis profesado y demostrado. Quizás esos rostros sean una señal de que vuestro amor estaba por encima de toda expectativa de doble curso: las vuestras puestas en mí, y las mías, queriendo devolveros todo cuanto habeis hecho y significado en mi vida.

Quizás pueda redimir mi dolor inculcando todo lo que vosotras me enseñasteis que fue mucho. Quizás la vida esta próxima década me dé la manera de borrar, exterminar esta sensación que ahora tengo. No sé como ni cuando porque a mi edad ya no hay tiempo para muchas cosas. Hay trenes que pasaron que no volverán y desde luego ya no tengo 20 años ni toda mi vida por delante.

Me "mata" pensar que os he defraudado.... y no sé por qué ahora mismo me viene a la mente que ambas me estáis respondiendo que si pienso así es que no os conozco. Es cierto que a estas alturas ya no sé si ese listón tan alto que siento que he puesto, me lo he puesto yo misma ni por qué.

Allá donde moreis, anhelo que esteis orgullosas de mí, de vuestra hija y nieta, de la mujer que es, de la madre que es, de la esposa que es.... y que sigais acompañándome y sosteniéndome para que cuando caiga y no pueda más, me ayudeis a levantarme y creer en mí, como habeis hecho durante todas y cada una de las etapas de mi vida porque sin vuestro impulso y aliento, sin vosotras, no sería yo.

Os abraza, os extraña y os quiere vuestra hija y nieta.

domingo, 23 de junio de 2013

Noche de San Juan

En el Baúl de Mon he escrito esto:

Luna de San Juan

Aquí os dejo las siguientes palabras:

Que esta noche sea mágica,
que la luna os acaricie y os envuelva con su luz,
que el fuego os trasmita energía y calor para recibir con fuerza y alegría todo lo nuevo,
que se queme y quede en ceniza todo lo negro y negativo, todo lo malo que tanto nos ha pesado,
que esta noche sea luz y calor y alegría
que sea noche de deseos y conjuros,
de brujas y brujos,
de magas y magos.

jueves, 20 de junio de 2013

Cerrando una etapa, abriendo otra

Me gustaría subtitular esta entrada de otra manera:

"El niño modelo"

Acabamos un ciclo en el colegio, el ciclo de infantil.


Durante estos tres años he visto como crecía en todos los sentidos mi hijo. El primer día de colegio llegué con un niño que empezaba a dejar de ser bebé y hoy siento que nos despedimos de las aulas de infantil con un niño que empieza a dejar de serlo para convertirse en un chaval.


Este último curso el cambio, el desarrollo ha sido aún más intenso en todos los aspectos. No solo era un curso "especial", con el punto de mira puesto casi en el paso a primaria. Ellos eran también los mayores del ciclo, los mayores del patio, los mayores. Y se ha notado. Al menos yo lo he notado. Este curso ha sido algo más complejo que los anteriores.


Las mamás veteranas me hablan de una crisis por la edad: "son los seis años". Y asiento pensando debe ser... ese querer crecer y ser mayor con todas sus ventajas y ese querer seguir como estoy, siendo pequeño, cerca de mamá, en terreno conocido y seguro, sin prisas, sin pegas, sin responsabilidades ni autonomías mayores.


En nuestro caso puedo hablar de: nerviosismo, inquietud, mal genio.... mucha mucha mucha intensidad en su forma de ser y actuar. A veces he pensado: "este no es mi hijo", "él no es así, está así". ¿No lo es? está cambiando continuamente, crece, desarrolla su propia personalidad. ¿Ya no es un niño modelo? ¿Qué es un niño modelo? ¿Modelo para quien, en base a qué? ¿Por qué ha dejado de serlo, porque discute, porque protesta, porque muestra su desacuerdo, sus preferencias? ¿hasta donde pedirle esa obediencia pedida que le exijo, para sus mayores, para sus padres, para sus profesores?

domingo, 19 de mayo de 2013

Ser niño

A veces se me antoja tremendamente difícil ser madre pero hoy me he parado a pensar:

Ahora que me hice adulta, ahora que pienso y actuo como una adulta, ahora que veo con ojos de madre: ¿Cómo tiene que ser ser niño? ¿y que te dejen ser niño?

Me he dado cuenta de que no guardo muchos detalles de cuando yo fui niña. Los recuerdos se han ido difuminando con los años, tanto que he olvidado muchos de ellos. Y sobre todo me doy cuenta de que he olvidado SER niña, SENTIR como una niña.

A veces, en el silencio de la noche, cuando ya duermen, hago un repaso del día y me pregunto ¿Qué piensan ellos? ¿Qué sienten ellos? ¿Qué desean ellos? ¿Qué les hace reír y por qué? ¿Qué les mueve y por qué? ¿Qué les asusta? ¿Qué les preocupa? ¿Cuales son sus sueños?.







domingo, 27 de enero de 2013

Pasos de baile

Desde que te tuve en brazos por primera vez supe que eramos "LA" pareja de baile.

Al principio fue un poco... dificil... yo me empeñaba en ser la que mandara y me obcecaba en seguir los pasos al ritmo, uno, dos tres... Tú, maestro, me demostraste que el baile es cosa de dos y que dejarse llevar tiene su misterio, su armonía y que te permite escuchar cada sonido, cada nota disfrutándola.

Bailamos, al unísono durante unos años, hasta que apareció otro bailarín y volvimos a perder el ritmo. Yo intentaba bailar a tres, tú querías bailar pegados únicamente nosotros dos y el otro bailarín también reclamaba su baile a su ritmo.

Nos recolocamos, nos recompusimos.... sin embargo... últimamente siento que no escuchamos la misma música. O quizás sí escuchamos la misma música pero no nos ponemos de acuerdo con los pasos ¿verdad? Tú tiras de mí y yo tiro de tí.... y nuestra conexión sufre interferencias.

Yo a veces cambio lo pasos a otros ritmos, a otras canciones, desde mi atalaya de adulta, olvidando, negándome cabezona a mirar con tus ojos, con todo lo que ellos me explican. Tú insistes en bailar "lento", "agarrado" y yo te insto a cambiar a "algo más suelto" sin que te convenza...

Hoy solo quería escribirte que sigues siendo mi pareja de baile, que prometo escuchar la música con los ojos cerrados y dejarme llevar. Lo prometo.

viernes, 25 de enero de 2013

Y me hice mayor...

Cuando tenía unos siete u ocho años, en mi clase (colegio religioso de solo niñas) jugábamos a un juego que consistía en lo siguiente:


Dibujabas en un papel un recuadro en el que quedaban huecos para cuatro opciones por cada lado del recuadro. En un lado ponías la edad a la que te casarías, en otro lugares para vivir, en otro el coche que conducirías y los hijos que tendrías.... Ya no recuerdo la dinámica, cosas de la edad.... me parece que elegías al azar un número, comenzabas a contar, ibas tachando hasta que te quedabas con las respuestas finales.


En aquellos tiempos.... in illo tempore.... me imaginaba a mí misma casada a los 20 años (mi ejemplo era mi prima más mayor que se casó a esa edad) trabajando como "ejecutiva" (como si supiera exactamente lo que hacían las ejecutivas aunque en las películas siempre eran estupendas, cultas, bien vestidas con taconazos y aires resueltos y seguros), viviendo en el extranjero (bueno esa idea me duró muchos años y aún es el día que la pienso.... siempre me gustó Canadá) y con cuatro hijos (con dos me conformo.... el tercero.... se queda en una quimera).

Fui creciendo y pensé que me había hecho ya mayor.... había terminado la carrera y aunque en ella habían quedado estancados algunos sueños y proyectos, nacían otros... Llegó la capital y una vida laboral que tejer....

Y resultó que me hice más mayor.... se abrieron heridas sentimentales que cicatrizaron y mi vida laboral resultó ser un camino sinuoso y sin aliciente.... y entre "pitos y flautas" llegó mi primer hijo y mi vida dió una voltereta completa.... y doble salto mortal con caida hacia delante.... Puso mis sueños, mis proyectos, mis convicciones y mis principios patas arriba y cuando ya creía que no podía haber más giros mi segundo hijo me puso "el plus" que yo no imaginaba.

Así que ahora que soy mayor y mamá he descubierto que la vida son las cosas sencillas y simples y mi mayor reto no perder la paciencia, no gritar, saber negociar mejor que nadie y ver la vida desde un trampolín que desconocía.... los ojos y la mente de dos niños.

Y ya no soy ejecutiva.... nunca lo fui lo sé.... ni voy encima de unos taconazos.... pero sigo creyendo que la lección más importante que estoy asimilando es aprender a bailar bajo el agua.

Hay días, como ayer, en los que parezco tener una especial facilidad para que todo me salga torcido, incluso para sentirme torcida yo misma.... y ver que no doy pie con bolo. Son días en los que me gustaría poder volver hacia atrás para borrar actos y frases.... Y hay días como hoy donde despúes de ver que realmente amanece de nuevo y además resulta que amanece bonito.... mi vida tal cual es perfecta para seguir creciendo y observando y disfrutando.

viernes, 12 de octubre de 2012

Hoy es un día gris en el que recuerdo...

... a todos aquellos que ya no están. 

Hoy es un día gris y no solo porque esté lloviendo.

Es gris porque estoy desolada y no puedo dejar de llorar, de llorar por todos los que he tenido que despedir en los últimos años.... familia, ya fuera de sangre o no. Familia siempre puesto que como tal les siento a todos, a los que me unieron y me unen, a pesar de su ausencia, unos lazos de amor sólidos y fuertes.

Hoy lloro abrazada en la distancia a "mi hermana" (no de sangre) por su dolor, por su tristeza, por su preocupación y rezo para que sea fuerte y animosa ante lo que deba lidiar los próximos días, semanas, meses.... Lloro por mi "familia" (que no de sangre) que me acogió como un miembro más de la suya y me hizo sentir muy querida y acompañada en mi soledad cuando los míos estuvieron en la distancia.

A ellos que me protegieron, me quisieron, me sostuvieron y me hicieron el día a día mucho más llevadero les quiero decir que les quiero, que fueron mi familia y lo serán, que les estoy eternamente agradecida y que siempre y lo repito, siempre, estarán en mi corazón, como parte fundamental de mi vida y mis recuerdos.

Y a mi "hermana", mi hermana de alma.... abrazarla muy fuerte en la distancia, tanto que lo sienta, para decirle que le quiero tanto tanto, siempre a mi lado, siempre conmigo.

Una parte de lo que soy.... ya sea grande o pequeña.... es como es gracias a ellos.

11/10/2012

Ayer escribí este texto.... con toda mi tristeza y mi rabia al saberme lejos, de no poder acompañar tal y como me gustaría. en silencio, en la sombra, pero "presente".... a la distancia mínima de alargar una mano y poder rozar y sentir otra mano. Es una entrada muy personal, quizás demasiado, pero supongo o empiezo a entender que necesito procesar mucho de mi vida a través de la escritura.