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martes, 22 de octubre de 2013

Octubre

Hojas amarillas, rojas y marrones que van cayendo.

Castañas.

Calabazas.

Viento sur.


.... Y lluvia. Días lluviosos y tardes cortas que dan paso a noches tempranas y a al día siguiente mañanas tardías.


miércoles, 26 de junio de 2013

Criar solas

Por circunstancias de la vida y de salud estaré sin mi "media naranja" en casa un par de días: Desde ayer a la noche a mañana por la tarde (espero). A la hora o incluso menos....me vinieron / vinisteis a la cabeza todas las mujeres que por un motivo u otro criáis solas a vuestros hijos.

Las que os volcáis con cada fibra de vuestro ser, con energía, con fuerza, con fortaleza de mujer guerrera. Las que os desvivís cada día, cada semana, cada mes, cada año cubriendo todas y cada una de sus necesidades y peticiones. Las que acompañáis, consoláis, jugáis, educáis. Las que sois sustento.

Las que sois PILARES base de vuestras familias. El centro, el cayado, constituyendo un matriarcado.

Me quito el sombrero ante vosotras y os aplaudo.

lunes, 25 de marzo de 2013

La paciencia

No sé si este es un buen momento para escribir algo así.... precisamente ahora que me dedico a hacer aquello que no quiero si lo pienso, a ir justo en la dirección contraria a la que quiero seguir, pero en fin... a la par... no quiero que os perdais los enlaces que os adjunto a continuación, mientras yo también me paro y reflexiono un poco. Aunque lo que más me apetece es parar para tomar aire y fuerza.

Desde el blog "Conoce mi mundo" de Berna Iskandar, a quien leo siempre con gusto:



La paciencia:

¿Qué dice la RAE sobre la paciencia?

1. f. Capacidad de padecer o soportar algo sin alterarse.
2. f. Capacidad para hacer cosas pesadas o minuciosas.
3. f. Facultad de saber esperar cuando algo se desea mucho.
4. f. Lentitud para hacer algo.



"Paciencia" está siendo la palabra que más resuena en mi cabeza desde hace tiempo y sobre todo desde hace unas semanas y la capacidad más difícil de tener o de mantener.


Mi hijo mayor está pasando una etapa bastante delicada en la que pone a prueba esa paciencia a diario. Y no salgo bien parada, esa es la verdad. De hecho ahora mismo la paciencia para mí se asemeja más a una pìedra en la que tropiezo y tropiezo y vuelvo a tropezar.... la paciencia o la falta de ella.

Haciendo un ejercicio de instrospección, en una burbuja de tranquilidad y paz ¿qué sería para mí la paciencia?

La paciencia sería escuchar.
La paciencia sería observar.
La paciencia sería conversar.
La paciencia sería observar y escuchar (y conversar con el niño más grande) sin interferencias para comprender y acompañar.
La paciencia sería, eso, acompañar, al compás, al ritmo adecuado, de la mano.
La paciencia es volver a ser niño, volver a mirar con ojos de niño y sentir como tal.

La paciencia tendría que ver con mi vuelta a mi niña interior, con mi yo actual como madre y con la herencia aprendida.

La paciencia dicen que es virtud, también actitud... es sencilla pero de tan sencilla se convierte en difícil, más aún en la sociedad en la que vivimos.
La paciencia pasa por quitarte lastres y etiquetas, y también un poco por vivir "la vida lenta" (la slow life).
La paciencia es relativizar.
La paciencia es esperar.
La paciencia es parar.
La paciencia está en dejar de mirarnos el ombligo, en apartar el "yo, mi, me ahora" y que esperen un rato, cinco, diez, quince minutos o una hora.
La paciencia es recordar.

Todo eso es la paciencia y probablemente mucho más que ahora no alcanzo a pensar ni escribir.

viernes, 25 de enero de 2013

Y me hice mayor...

Cuando tenía unos siete u ocho años, en mi clase (colegio religioso de solo niñas) jugábamos a un juego que consistía en lo siguiente:


Dibujabas en un papel un recuadro en el que quedaban huecos para cuatro opciones por cada lado del recuadro. En un lado ponías la edad a la que te casarías, en otro lugares para vivir, en otro el coche que conducirías y los hijos que tendrías.... Ya no recuerdo la dinámica, cosas de la edad.... me parece que elegías al azar un número, comenzabas a contar, ibas tachando hasta que te quedabas con las respuestas finales.


En aquellos tiempos.... in illo tempore.... me imaginaba a mí misma casada a los 20 años (mi ejemplo era mi prima más mayor que se casó a esa edad) trabajando como "ejecutiva" (como si supiera exactamente lo que hacían las ejecutivas aunque en las películas siempre eran estupendas, cultas, bien vestidas con taconazos y aires resueltos y seguros), viviendo en el extranjero (bueno esa idea me duró muchos años y aún es el día que la pienso.... siempre me gustó Canadá) y con cuatro hijos (con dos me conformo.... el tercero.... se queda en una quimera).

Fui creciendo y pensé que me había hecho ya mayor.... había terminado la carrera y aunque en ella habían quedado estancados algunos sueños y proyectos, nacían otros... Llegó la capital y una vida laboral que tejer....

Y resultó que me hice más mayor.... se abrieron heridas sentimentales que cicatrizaron y mi vida laboral resultó ser un camino sinuoso y sin aliciente.... y entre "pitos y flautas" llegó mi primer hijo y mi vida dió una voltereta completa.... y doble salto mortal con caida hacia delante.... Puso mis sueños, mis proyectos, mis convicciones y mis principios patas arriba y cuando ya creía que no podía haber más giros mi segundo hijo me puso "el plus" que yo no imaginaba.

Así que ahora que soy mayor y mamá he descubierto que la vida son las cosas sencillas y simples y mi mayor reto no perder la paciencia, no gritar, saber negociar mejor que nadie y ver la vida desde un trampolín que desconocía.... los ojos y la mente de dos niños.

Y ya no soy ejecutiva.... nunca lo fui lo sé.... ni voy encima de unos taconazos.... pero sigo creyendo que la lección más importante que estoy asimilando es aprender a bailar bajo el agua.

Hay días, como ayer, en los que parezco tener una especial facilidad para que todo me salga torcido, incluso para sentirme torcida yo misma.... y ver que no doy pie con bolo. Son días en los que me gustaría poder volver hacia atrás para borrar actos y frases.... Y hay días como hoy donde despúes de ver que realmente amanece de nuevo y además resulta que amanece bonito.... mi vida tal cual es perfecta para seguir creciendo y observando y disfrutando.

jueves, 11 de octubre de 2012

Gente con magia

Hoy quiero hablaros de una sensación que tengo cuando me encuentro con determinadas personas. Cuando me encuentro con ellas y disfruto de su compañía.

Características como la dulzura, la empatía y la generosidad son parte esencial del carácter que derrochan. Son lo que reflejan. No son fáciles de encontrar, pero existen, están ahí y cuando se convierten en parte de tu vida son un regalo.

Mujeres risueñas de voz suave, hombres nobles de palabras justas.

En mi caso, he tenido la inmensa suerte de que se crucen en distintos momentos de mi vida varias de esas personas, virtuales y "presenciales". Hoy quiero hacer hincapié en las que conozco en persona. Aquellos amigos que a lo largo de lugares y etapas han estado, están y estarán. Gente con la que cada vez más me gusta estar, por lo que contagian con su forma de ser.

He de decir, que desde que soy madre son "mujeres mágicas" las que he tenido la fortuna de cruzarme. A veces ese enjambre de mujeres, esa cadena, se convierte en tribu, en un círculo. Otras veces aparecen de una en una, de manera aislada. En ambos casos siempre pienso lo mismo, se convierten en un soporte de manera silenciosa, sin que te des cuenta. 

Bien parece que son personas nacidas para dar, para darse, sin esperar nada a cambio. Y consiguen que piense que así rodeada no hay necesidad de bajarme de este mundo que a veces no entiendo.Y tan acostumbrada estoy a saberlas a mi lado que creo que no les digo lo suficiente lo que agradezco su presencia y lo importantes que son para darme la energía positiva y vital que tanto necesito y que me sirve de empujoncito muchas muchas muchas veces.

miércoles, 26 de octubre de 2011

Me gustan los chales de lana y las perlas

Ayer charlaba un microratito con mi mi "másantiguaamiga" sobre la vida y el amor (es decir de todo un poco y más aún) y surgió el tema del temporal y el frío. Me dijo: - "Llevo un chal de lana, como los de las abuelas". A lo que le contesté: - " ¡un chal de lana! qué chulo. Y pensé (que también le dije, por supuesto): - me gustan los chales de lana y las perlas. Debo estar haciéndome vieja.

Sí, me gustan los chales de lana y las perlas.

A mí.

Yo que era la de los cambios sin venir a cuento en la peluquería, la que no tenía un estilo definido en el vestir e iba dando tumbos según le viniera en gana o en la situación en la que se encontraba. La de los complementos en plata, que las joyas son para mujeres mayores, la de los vaqueros, la de los trajes no me gustan que son demasiado serios...

Me he convertido en una mujer, de mediana edad, dícese de "taitantos", madre y esposa, ¡clásica!. ¿Será la edad o será esta ciudad de espíritu tan tradicional, tan clásica como me estoy volviendo yo? Creo que si cerrara los ojos vería a mi madre prediciendo que llegaría este momento.

Si me paro a pensar, juraría que mi último acto de rebeldía ha sido llevar las sandalias durante todo el verano y "más allá", las chanclas "forever", hasta que el termómetro ha dicho basta, no seas loca muchacha. Incluso los días de lluvia. Porque en mi pueblo, costero y surfero, se llevan, aunque llueva.