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jueves, 13 de septiembre de 2012

Va por tí

Hoy quiero hablaros de una amiga.

Tengo una amiga virtual a la que he aprendido a querer a golpe de chat y ratón. No ha sido difícil hacerlo dado su carácter.

Es bella por dentro y por fuera. Con unos ojos grandes y claros.... como el mar de las tierras en las que vive. Con una dulzura propia de muy pocas mujeres porque en ellas no es un rasgo de su carácter sino un don que les ha sido otorgado. Con una generosidad tal que hace que sientas que, aun separándote cientos de kilómetros, la notes a tu lado.

Me ha escuchado tanto. Me ha abrazado en la distancia tanto. Me ha sostenido tanto. Cuantas charlas, cuantas reflexiones sobre lo divino y lo humano, cuantas preguntas, cuantas respuestas intercambiadas, cuantas confidencias que nacían sin darme yo cuenta, cuanta compañía en mi camino de madre, cuanto ánimo.

Tiene un corazón que no le cabe. Lo sé, lo ha demostrado. Y una fortaleza, una fuerza vital, un envite para lidiar con las adversidades, con los imprevistos, con los sufrimientos, una constancia en la lucha, una valentía.... que admiro profundamente.

Esta amiga está delicada de salud.... y sonríe y me pregunta y se preocupa y me recuerda y me echa de menos (válgame Dios el egocentrismo pero sé que ella lo entenderá).

Y yo la echo de menos y yo la quiero y yo la recuerdo y la llevo conmigo. 

Va por ti, amiga. Aún sin haberte tenido de frente como quisiera....
Va por tí, amiga. Te quiero mucho.
Va por tí amiga. Valiente.
Va por tí, con toda mi fuerza y mi energía y mi cariño.

No hay distancias..... SÉ FUERTE.
Te quiero amiga (echo de menos nuestras conversaciones).


miércoles, 5 de septiembre de 2012

Ser libre

Este verano caluroso, mi mente y mi alma confabuladas han estado revueltas y yo en plena navegación de mares interiores.Aún sigo inmersa en ellos y creo que me llevará tiempo llegar a puerto.

He pensado mucho y he intentado bucear buscando ¿preguntas?¿respuestas?. Algunas las he encontrado, otras no y quizás otras aún no quiero aceptarlas. Sigo en pleno proceso de querer conocerme o mejor dicho reconocerme y aceptarme.

Buceando me he topado con una emoción que sentía y a la que no había puesto nombre. Mi emoción se llama "quiero ser libre".

No busco libertad, no me refiero a despegarme, a desvincularme, a separarme de nada ni nadie en mi vida. Todo está como debe estar. Lo que quiero es "ser libre", sentirme libre. Fluir. Fluir como madre, como esposa, como amiga y como mujer. Quiero dejarme llevar, quiero relajarme y poder disfrutar de cada aspecto y rol de mi vida. Sin preguntas, sin juicios, sin cuestionarme ni que me cuestionen.

Mis ataduras interiores, y me estoy dando cuenta de que las tengo, me hacen esclava de mí misma. Las etiquetas exteriores que me han impuesto desde niña, me hacen esclava de los demás.

Busco enfocar mi centro para poder sacar y expandir toda mi energía sin cortapisas ni etiquetas.

Fácil de decir, de escribir.... difícil de hacer.

Necesito tiempo y paz para escucharme, para entenderme, para ordenarme. Quiero ser libre y si consigo ser libre para mí, seré libre en todo lo demás y para todos los demás.

Quiero cerrar los ojos y Ser.
Cerrar los ojos y Sentirme.
Cerrar los ojos y Amarrme.

Puedo sonar mística y hasta hippie pero es simple... creo que todos queremos ser nosotros mismos y pocas veces lo somos realmente. Y no solo eso... voy más allá... serlo es todo un reto.

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Hasta aquí la entrada tal cual me esperaba en borrador.

Hoy leía a una amiga la necesidad que siente de volar y de lo que la mantiene en tierra... Las ansias, una vez que nacen son difíciles de acallar..... se mantienen firmes en sí mismas y tiran de tí. Volar conlleva sus riesgos, cierto, y vértigo pero a la vez te eleva, te lleva más allá, más arriba, en definitiva evolucionas y aprendes. Pagas un precio, también es cierto, pero en la vida siempre se paga un precio, siempre hay dos caras de una moneda, siempre ves algo si miras hacia delante y siempre dejas algo atrás. La vida, volar, sentir... tiene algo de sacrificio y renuncia, algo de doloroso en ocasiones..... pero la vida también, hasta el último momento trae sorpresas, alternativas, novedades.

Volar, sentirse libre.... yo también me siento atada al magnetismo de la tierra, a lo conocido y cotidiano, a lo predecible, a lo seguro.... pero mis mariposas, las mismas que revolotean cuando me preocupo o estoy nerviosa, tiran de mí queriendo decirme algo más.

martes, 7 de febrero de 2012

De amiga doula - Blog de lunas y laberintos

Tengo una amiga.

Tengo una amiga que es además esposa (compañera).

Tengo una amiga que es esposa y además madre.

Tengo una amiga que es esposa, madre e hija.

Y esta amiga, esposa, madre, hija y ..... ha encontrado un proyecto precioso en el que embarcarse:
Se ha convertido en "doula".

Es una mujer dispuesta a acompañar a otras mujeres en la maternidad.

Os dejo aquí el enlace de su blog:


Aún no le he preguntado por el por qué de ese nombre para su blog y no otro.... pero si juego con las palabras me sugiere sin duda alguna la feminidad y la maternidad completamente enlazadas en sus curvas y entresijos. Ese mundo místico y profundo en el que te adentras conforme vas mirando dentro de tí mientras "naces y te haces" madre, mientras saboreas la vida en tu interior, como portadora, como recipiente que en un momento determinado se abre para dar la bienvenida a una luz nueva. Luz que sale de tu vientre y que reciben, amorosos, tus brazos y tus manos. Tu regazo cálido y tus labios que solo desean besar.

Ana, espero que algún día seas mi maestra. Disfruta de este camino que emprendes como doula.

miércoles, 28 de diciembre de 2011

Mi madre... las madres, nuestras madres

A raiz de una conversación que ha nacido en el foro en el que participo, me voy a animar a escribir la siguiente entrada:

Mi madre. Estaba pendiente, se la debía.

Mi madre...mi madre... esos ojos verdes y esa sonrisa pícara. Cierro los ojos y recuerdo sus manos. A veces si me esfuerzo es cuando más me cuesta volver a los detalles pero sin embargo en el momento más insospechado me asalta una imagen, una voz, una frase, un gesto... un recuerdo.

Hoy, día 28 de diciembre, día de los Santos Inocentes, hubiera sido, será, su cumpleaños. Y desde que se fue, esta fecha no es igual, no significa lo mismo. No hay alegría sino recuerdo y añoranza. Con el tiempo, al menos, ya no surgen las lágrimas, al menos hacia el exterior.

Envidio cuando mis amigas me hablan de sus madres: "quedé con mi madre", "los niños están con mi madre", "llamó mi madre", "me lo regaló mi madre".... y las envidio y se lo digo porque la mía no está aquí ni con nosotros.

Cuantas veces imagino situaciones en las que estamos juntas, generalmente con los niños. Sueño con ella a menudo. Con esa "fatalidad" que envuelve ciertos momentos pienso en lo que no debí decirle y le dije, en lo que no le dije y debería haberle dicho, en lo que cambiaría...

Estareis pensando quizás que las relaciones madre-hija no son siempre son como una desea. Sé que es un tema muy delicado, muy complicado. No siempre es fácil, ni idílico... pero cuando aún tienes a tu madre... al menos es posible.

Mi madre se fue estando yo embarazada de cuatro meses del mayor y desde ese momento siento que se perdió mucha vida y muchas alegrías y siento rencor por ello, rencor hacia la mala fortuna o hacia el destino.

La extraño casi dolorosamente, dependientemente y no solo como hiija, sino como abuela de mis hijos, como mujer y compañera de tribu, como adulta. Sí, la niña que fui la echa de menos y la hija y la mujer y la madre que soy. A ella, tal cual era, con lo bueno, lo regular y lo malo. Con lo que nos unía y con lo que nos hacía discutir. Porque ahora no está, ni estará, porque ahora sé que no hay nada peor que su ausencia.

miércoles, 23 de noviembre de 2011

Soraya madre, Soraya mujer... Soraya ambición política

A estas alturas no sé ya en qué tono escribir esta entrada. Si hacerlo con salero o con ironía, con contundencia, con seriedad, con teoría... no lo sé. No sé ya si remitirme a entradas anteriores. No sé si intentar escribir cual panfleto incendiario o reivindicativo, o si expresar las ideas que me rondan en la cabeza sin otro afán más que el desahogo, mi desahogo. De hecho me tienta dejar a reposar la entrada en sí y leer la blogosfera maternal que frecuento mientras asiento mis ideas y emociones.

No sé si dirigir mis reflexiones a la persona que ha desencadenado esta entrada o a la sociedad que además la admira y la empuja (además de palmearla) a tomar decisiones como la que ha tomado. Me pregunto qué habrá pensado y sopesado ella... ¿se habrá cuestionado su ambición?, ¿habrá vacilado a la hora de tomar la decisión que ha tomado? ¿ha pensado en su hijo? supongo que sí... y sin embargo no la entiendo. Sé que no estoy en su piel, ni lo estaré nunca... que hablar de los demás es demasiado fácil... pero realmente ¿dentro de unos años quiere pensar que EL MAYOR éxito de su vida ha sido su carrera política?

Recuerdo mi mayor ambición cuando era estudiante, cuando comencé mi carrera: la escuela diplomática. Mi mayor deseo... Sin embargo ahora pienso en ello solo cuando echo la vista atrás. Mis ambiciones han cambiado, igual que lo ha hecho mi vida y mis circunstancias. Mi mayor ambición hoy en día es mi familia, son mis hijos y ser partícipe activa de su vida. Ser su principal persona de referencia, que sientan su mayor vínculo conmigo y no con terceras personas.

Con estas palabras no quiero animar a nadie a nada, que cada una elija su camino, que piense en sus por qués. Nada es blanco o negro.

Yo también quisiera desarrollarme en otras facetas, pelear por mi sueños como escribir un libro, un trabajo a media jornada... pero no puedo ni quiero olvidar que mis hijos son parte esencial de mi vida. Lo que lamento es que tal y como se concibe el mundo laboral hoy, en ese aspecto mi tren ha pasado de largo. Y me subí a otro, ser madre. Lástima que para subir a uno tengas que perder el otro. Sin segundas oportunidades, sin poder adaptarnos, sin poder abrir y cerrar etapas al ritmo adecuado.

Y una vez más pienso, políticos así no me representan. No van a defender bajas más largas, conciliación real, ni que seamos un poco más "noruegas". No van a defender pasar más tiempo con mis hijos, no promoverán medias jornadas, ni horarios intensivos laborales y escolares para que padres e hijos disfrutemos de tiempo en calidad y cantidad.

Yo no hubiera podido separarme de mis hijos a los nueve días de recien nacido. Ni por un segundo. Salvo caso de fuerza mayor y con todo el dolor, no sé si del mundo pero sí de mi corazón.

No comprendo hacia dónde caminamos, hacia donde nos lleva nuestra sociedad, aplaudiendo ejemplos como el de Soraya que se incorpora a su trabajo (con jornadas maratonianas como tienen los políticos) dejando a sus recien nacidos, porque es lo que son, recien nacidos, a los cuidados de otra persona, de alguien que NO  es su madre y al que el niño no necesita, porque lo que necesita es el calor y los cuidados de su madre. No somos conscientes (y no queremos serlo) de lo que realmente supone la ruptura tan temprana de la diada madre/hijo.

Nos estamos olvidando de niños y ancianos. Sí nos estamos olvidando de ellos creyendo que no hace falta que les cuidemos nosotros mismos cuando pueden hacerlo otras manos expertas que no son las nuestras. Y no es lo mismo,  no lo es. Ni los cuidados, ni la dedicación, ni los medios, ni las ganas, ni la paciencia ni nada de nada. Contamos, "valemos", en nuestra etapa productiva, como trabajadores activos.

Evidentemente cada una vive su maternidad como quiere y puede... como sabe o como le dejan... pero a veces me pregunto si en aras de la libertad de acción y de decisión, de la igualdad, no estamos "patinando" . Nos están convenciendo de que renunciemos a nuestra maternidad, que la compartamos para que no nos moleste ni nos separe ¿de qué? de quién? 

Prefiero pensar que nos queda por delante un "neofeminismo" donde seamos conscientes de que es importante vivir la maternidad y ser parte consciente de ella. Por placer, por instinto, por inversión de futuro, sí, por eso también, porque una madre en casa en los años más importantes y decisivos en el desarrollo físico y emocional de un niño es invertir en un futuro y un mundo mejor.

Prefiero pensar en que podemos reflexionar sobre lo que significa CONCILIAR (elegir sin renunciar)  y luchar por conseguirlo.


Entradas en otros blogs:





jueves, 17 de noviembre de 2011

Yo también quiero ser noruega (Editado)

Os emplazo a leer el siguiente artículo de Ileana Medina, en su blog Tenemos tetas:


Solo quiero añadir:

Yo también quiero ser NORUEGA.

miércoles, 16 de noviembre de 2011

Políticos así no los quiero... (II)

En las noticias de hoy leo un titular sobre la malinterpretación que se ha hecho del discurso del Sr. Griñan:


Bueno, ya está. Estamos en campaña... ¿Cómo no iba a aparecer el cruce de acusaciones?


A ver cómo explico lo que siento, es que este tema me toca demasiado hondo....

Señores...Si es que esto no es política, ni color de partidos, ni derechas ni izquierdas. Esto, señores, es mucho más importante. Ni tan siquiera es solo la descalificación de la lactancia materna (que ya de por sí.... da para que me indigne).

Es una forma de ver la maternidad, la vida, de pensar en nuestros hijos, de "invertir" en un futuro mejor, de demostrar que las cosas tal cual están NO FUNCIONAN.

Y pasando ya a contestar...

Pues no me siento tampoco una talibana, qué le vamos a hacer. Ni sigo sintiéndo el feminismo que se defiende en el discurso. Sigo pensando igual que ayer.

Talibanismo. ¿Defender la LM es talibanismo? ¿promocionar la LM como lo que es, lo mejor para la salud del bebé y de la madre es talibanismo? ¿apoyar a las madres para que se informen y disfruten de su periodo de lactancia? ¿Agruparnos para encontrarnos más cómodas y comprendidas, buscar "la tribu" es talibanismo?

Por poner otro ejemplo: ¿Todos los esfuerzos y medios que se emplean para concienciarnos de que fumar es malo y para dejar de fumar, legislación incluida, también le parece "talibanismo"?

En todo el tiempo que llevo inmersa en grupos de apoyo, en foros, en blogs, en entornos que activamente buscan que la LM tenga el sitio de honor que se merece en la sociedad, solo he visto personas bien dispuestas a ayudar, a entender, a comprender, a acompañar,  SIN PRESIONES.

La presión, la culpa, la generamos nosotros mismos, en este caso nosotras.

Sobre todo si no tenemos las cosas claras.

Sobre todo si la información que nos llega en muchos casos es erronea, incompleta e incluso contradictoria.

Sobre todo si luego nos quedamos SOLAS en nuestra lactancia sin AYUDA de nada ni de nadie ni tan siquiera para cuando comienzan los problemas.

Y si he de seguir hablando... sobre todo porque con las ayudas que nos ofrece el estado no vamos a ningun lado sino que nos pegamos las 16 semanas angustiadas pensando en cómo haremos todo cuando nos tengamos que incorporar a nuesto trabajo e intentando adelantar y arreglar acontecimientos antes de tiempo.

Por otro lado, como madre que ha amamantado varios años yo también puedo hablar de presión, de incomprensión y de rechazo. De la necesidad de dar mil y una explicaciones y justificacíones, del rastreo de información por la red para sentir que la ciencia me avala y para poder acallar consejos no deseados. De mi necesidad imperiosa de buscar un hombro en el que quejarme y un abrazo en el que consolarme. De llegar a un grado donde lo único que he deseado es que me dejaran en paz con mi forma de crianza, sin querer convencer a nadie de nada, solo que me dejaran en paz.

Y más aún, puesto que él mismo es político... Si desde las propias instituciones públicas ha habido un giro en los últimos años para la promoción de la lactancia por considerarlo un tema de salud pública, si allá donde uno busque, sobre todo en el propio mundo médico, todo señala y avala las bondades de la lactancia materna.... ¿dónde queda el talibanismo en todo esto?

Lo que la mujer necesita es que le ayuden a ser mujer, a vivir esta etapa de los primeros años y cuidados de sus hijos con otras medidas, eso lo tengo claro. No escupiéndola del mercado laboral sin remedio por el mero hecho de haber querido ser madre. No negándole sistemáticamente el derecho a elegir con total libertad. No llamándola "machista" o "mantenida" si elige un camino que no es el habitual (habitual no significa equivocado).

En todo este tema, además de las mujeres están los niños, nuestros hijos. NUESTRO FUTURO Y EL DE TODA LA SOCIEDAD.

De todos modos, esta frase lo dice todo: "Ladran Sancho, luego cabalgamos".

martes, 15 de noviembre de 2011

Politicos así no los quiero

Como mujer, como madre, como identidad.... NO me representan.


Para muestra, un botón:

"Desde que estalló la crisis, José Antonio Griñán no ha parado de analizar, en público y en privado, sus causas y sus consecuencias. Desde todos los puntos de vista. Ayer en un encuentro con colectivos de mujeres advirtió de una las derivadas de la catástrofe económica: el de la "ridiculización" de los avances en materia de igualdad y del "retroceso en la conciencia ciudadana" de la igualdad efectiva entre hombres y mujeres. ¿En qué se nota? En todo, según él. En que vuelve a ponerse el acento en el "papel reproductivo de la mujer", creando en las mujeres una "mala conciencia", por ejemplo, para que opten por la lactancia materna de los hijos, algo que él describió como una forma de "canibalismo"."

A esto yo lo llamo descontextualizar y manipular. Leo el artículo de El País y solo pienso: a la caza y captura del voto.

No creo en ese feminismo y no me siento más machista por ello. Creo en la mujer, en sus capacidades, en sus logros, en su fueza y creo en su IDENTIDAD. Esa identidad que le hace única.

No quiero ser un hombre, quiero ser MUJER PLENA. Y si como mujer puedo parir, puedo amamantar y criar, quiero hacerlo. Y debería poder hacerlo sin renunciar a nada o renunciando a todo. Debería poder ELEGIR. Sin sacrificios, sin pérdidas.

Aceptemos nuestra identidad y sus ventajas.


Por una conciliación verdadera, por más tiempo con nuestros hijos. Por una maternidad consciente.

Otras reacciones:

miércoles, 26 de octubre de 2011

Me gustan los chales de lana y las perlas

Ayer charlaba un microratito con mi mi "másantiguaamiga" sobre la vida y el amor (es decir de todo un poco y más aún) y surgió el tema del temporal y el frío. Me dijo: - "Llevo un chal de lana, como los de las abuelas". A lo que le contesté: - " ¡un chal de lana! qué chulo. Y pensé (que también le dije, por supuesto): - me gustan los chales de lana y las perlas. Debo estar haciéndome vieja.

Sí, me gustan los chales de lana y las perlas.

A mí.

Yo que era la de los cambios sin venir a cuento en la peluquería, la que no tenía un estilo definido en el vestir e iba dando tumbos según le viniera en gana o en la situación en la que se encontraba. La de los complementos en plata, que las joyas son para mujeres mayores, la de los vaqueros, la de los trajes no me gustan que son demasiado serios...

Me he convertido en una mujer, de mediana edad, dícese de "taitantos", madre y esposa, ¡clásica!. ¿Será la edad o será esta ciudad de espíritu tan tradicional, tan clásica como me estoy volviendo yo? Creo que si cerrara los ojos vería a mi madre prediciendo que llegaría este momento.

Si me paro a pensar, juraría que mi último acto de rebeldía ha sido llevar las sandalias durante todo el verano y "más allá", las chanclas "forever", hasta que el termómetro ha dicho basta, no seas loca muchacha. Incluso los días de lluvia. Porque en mi pueblo, costero y surfero, se llevan, aunque llueva.