viernes, 13 de septiembre de 2013
lunes, 9 de septiembre de 2013
martes, 27 de agosto de 2013
Cuando viene otro bebé y aparecen miedos y dudas
A mi alrededor me encuentro mamás que esperan a su segundo bebé y que me expresan sus dudas y sus miedos. Sus preocupaciones, que por lo que escucho y leo, son parecidas para muchas de las que hemos pasado por ese mismo camino antes.
Ser madre de dos. Cuando me quedé embarazada de piratilla 2 yo hablaba de la reubicación y la adaptación familiar a nueve meses vista, pensando en el momento en el que cruzara el umbral de mi hogar con el nuevo bebé.
Ahora veo o pienso que no, que la reubicación y la adaptación empieza antes, justo cuando comienza a crecer esa nueva vida en nuestro vientre. Y no solo nos lleva nueve meses sino que a esas lunas hay que sumarle mucho tiempo después.
Es una adaptación de doble vía, de triple vía: Para la mamá, para el papá y para el que será el hermano/a mayor:
Nosotras probablemente vivimos el embarazo de otra manera. Compartiendo el tiempo con el hijo/a que tenemos, apurando esas semanas y meses que nos quedan de "binomio a solas" en exclusiva. Ahora sabemos qué sentimos siendo madres, nuestras dudas y preocupaciones pueden ser parecidas en algunos aspectos y diferentes en otros.
Nuestro hijo/a intuye los cambios. Parecen tener un sexto sentido y reclaman su exclusividad, su territorialidad, su posición en la familia de manera muchas veces intensa. Expresan igualmente las dudas y el miedo a lo que desconocen, reclamando atención, con rabietas que pueden parecernos un pulso que no es tal. En función de su edad podrán expresarlo mejor o peor, a través del lenguaje o del llanto.
Papá también se reubica, fortalece sus lazos, es parte fundamental en todo el proceso de adaptación y pilar del resto de la familia. Yo diría que incluso "la pipa de la paz", esa persona que es capaz de equilibrar, escuchar, recordarnos que nos relajemos, que no perdamos el norte y servir de "cayado" al hermano mayor recordándole a través de los hechos que se le quiere y se le querrá siempre por ser quien es.
Y por último:
Se les quiere a ambos, se les ama a ambos, a cada uno por su propia individualidad y su propio ser y personalidad.
¿Se llega a todo? probablemente no pero y ¿quien necesita hacerlo? ¿Quien necesita ser alcanzar esa perfección? quizás implique demasiado sacrificio y nos perdamos por el camino.
Se aprende a ser "madre de dos" porque das un paso adelante, un reto, una meta.
Hay días de todos los colores, de todos de verdad. Se pasa por todo un abanico de sensaciones y de emociones, incluido el sentirse superada, rebosada, al límite y demás. Pero creo que hasta los peores días quedan aparcados por mil y un detalles que te hacen darte cuenta de que esta vez ya no se trata tanto de tu vínculo con el bebé (que existe por supuesto) sino del vínculo del que eres testigo, el vínculo entre hermanos.
domingo, 25 de agosto de 2013
Nuestras mascotas de este verano
Piratilla 1 ha tenido mascotas este verano.
Gracias al buen tiempo y a la playa se ha hecho un acuario propio con un par de cangrejos ermitaños, varias chirlas, algún caracolillo de mar y un cangrejo.
Ha sido de lo más divertido y además de pura casualidad. Como dice Piratilla 1 tiene mucha suerte y buena mano con los animales. :))
Mi "rinoceronte naranja"
Mi "rinoceronte" está bajo mínimos y mi calendario este fin de semana ha terminado de tener corazones para pasar a tener aspas del tamaño de una catedral.
Y yo estoy triste y furiosa conmigo, para qué negarlo.
Desde que comencé el desafío no había gritado hasta este fin de semana y estaba feliz cual perdiz pero...
Hoy me he sumergido en una conversación que se ha convertido en un intercambio de repoches. Una discusión surrealista que no he sabido parar sin gritar. Por un detalle: el menú de la comida. Por eso y porque mi hijo mayor ha decidido que al no haber su plato favorito prometido (porque lo he retrasado un día) todo era culpa mía. Todo, es todo, que no hubiera cumplido lo prometido, que él no quisiera entonces comer nada.... y esa frase "por tu culpa" se me clava de una manera que me hiere más de lo que me gusta admitir. Así que como os decía, inmerso en un intercambio de frases desafiantes y de reproches he acabado estallando con un ¡basta ya! que ha temblado hasta.....
No hay excusa, no hay justificación. Me ha superado y mi rinoceronte naranja henchido de orgullo desde hace quince días se ha desinflado de una manera rápida y desilusionada.
Vuelvo a empezar. Vuelvo a empezar enfadada conmigo misma por no ser quien quiero ser y también frustrada. Y aunque sé que se me pasará, ahora mismo, también un poco picada por la exigencia que se me pide con o sin razón.
Sobre el verano y observar a nuestros hijos
Ayer quería escribiros sobre la oportunidad que nos brinda el verano para poder observar con detenimiento a nuestros hijos y al final, con los niños jugando a mi alrededor la entrada derivó directamente a los ejemplos que he vivido con mis hijos este mismo año, este estío.
Cpnsidero que tenemos una oportunidad inmejorable de ver sus avances, su crecimiento, observar sus juegos, conversar con ellos. Todo ello sin prisa, además. Apuntando mentalmente, grabando en nuestra memoria para poder pensar sobre ello, para sentirnos orgullosos, para reconducir, para profundizar, para cambiar, para aportar.
Me entusiasmo, lo sé. Como veis hay muchos motivos por los cuales merece la pena pararse no solo a mirarles sino a disfrutar de ellos aprovechando la coyuntura que nos ofrece esta estación.
Toda la familia disfruta de más tiempo libre. Surgen otros planes, viajes quizás, situaciones y anécdotas que en nuestra rutina diaria no tienen cabida. Todos solemos estar más relajados y más activos, con ganas de salir, de realizar actividades al aire libre. Los días son largos y soleados. Todo está a nuestro favor.
Son muchas las "cosas" que se pueden ir apuntando mentalmente, muchas las conclusiones. En definitiva es un buen momento para conocerlos más a fondo y para disfrutar de ellos. Para OBSERVARLES con mayúsculas.
Observarles tal como indica la propia palabra, según la propia RAE:
Examinar atentamente;
advertir, reparar;
mirar con atención.
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