viernes, 13 de enero de 2012

Querido Piratilla1

Querido Piratilla1:

Te escribo a tí, que ya te vas haciendo mayor poco a poco, que ya has dejado de ser ese bebé que mis brazos abarcaban perfectamente, haciendome sentir protectora, fuerte, inmensa, grande. Con tu hermano aún puedo disfrutar de esa sensación, pero tú, tú evolucionas, maduras, cambias prácticamente a diario. Me lo dicen tus palabras, tus gestos, tus silencios... hasta la ropa y los zapatos que tenemos que guardar porque estás hecho un gigantón hermoso... Disfruto tanto de tu espontaneidad, de esas conversaciones que mantenemos.

Te escribo a tí porque sigues siendo mi bebé, al que quisiera proteger con todo mi cuerpo, mi alma y mi corazón. Quisiera tener poderes de superheroína y conseguir que no te rozara ningún tipo de dolor, de sufrimiento.

Vas creciendo, vas entendiendo, vas enfrentándote con la vida y comienzas a toparte con tantas cosas que me gustaría evitarte...pero no puedo. Y escucho: "así es la vida", "tiene que empezar a aprender", "se le pasará"... y mi mente se rebela y no lo comparte. Si pudiera guardarte entre algodones lo haría... por lo menos un tiempo más. Precisamente porque así es la vida, así de imperfecta, no tengo prisa porque lo aprendas. Quisiera guardar esa inocencia, esa seguridad que veo que sientes a nuestro lado, esa confianza, quisiera que disfrutaras de esa ingenuidad de perfección, esa que en realidad no existe, un poco más.

A veces me siento impotente, me nace la rabia desde bien adentro, desde el estómago, por no poder hacer más y ser testigo de tu llanto. Te seco las lágrimas, te abrazo, te digo que estoy contigo, a tu lado, te toco, te acaricio y me enfado por no poder hacer más, por no poder ahorrarte angustias, miedos y dolores.

No me vale solo con acompañarte y sin embargo hay situaciones donde no me queda otra... donde quizás me equivoco queriéndote proteger cuando lo que tengo que hacer es enseñante a luchar, a resistir, a ser valiente, a ser consciente, a buscar esa templanza que te hará poder echarle un pulso a la vida sin miedo, sin temor, con la cabeza bien alta, bien seguro de tus fuerzas y de tu éxito.

Intento hacerlo lo mejor que puedo Piratilla, de verdad. Ojalá sea capaz de enseñarte a bailar bajo la lluvia.

miércoles, 11 de enero de 2012

Y sigo a vueltas con la maternidad...

Imaginaros cuatro mujeres, tomando un café, departiendo. Las cuatro son madres. Las cuatro con personalidades y circunstancias diferentes. Todas madres pero cuatro percepciones diferentes. Basadas en su día a día, en su caracter, en el de su/sus hijo/hijos, en sus recuerdos, en sus preocupaciones, en sus necesidades, en sus principios.

Todas distintas, todas madres pero todas diferentes. Hay puntos que las acercan y puntos que las separan. Todas cuentan, se sinceran, se escuchan. Comparten. Y de repente se hace el silencio y todas miran más allá, perdidas en sus pensamientos. Callan. ¿Qué pensarán en ese momento? Creo que cada una revisa su universo, se reafirma, quizás medita sobre lo hablado, puede que se pregunte qué hubiera hecho en otro momento, en otra situación, en otras circunstancias.

¿Pueden ser amigas? ¿es más lo que les une que lo que las separa? ¿es la maternidad la que marca sus encuentros o la feminidad?

La crianza no es una ciencia, aun menos una ciencia exacta. ¿Crianza y maternidad son lo mismo?

La maternidad es compleja, es viva, cambiante. Evoluciona. La maternidad es abstracta. Tiene que ver con experiencias, raices, herencia, costumbres, vivencias, consejos y reacciones externas, presiones... y todo un proceso interior que vives.

No siempre es la misma. Tú no eres la misma ni con respecto a las demás ni con respecto a tí misma si repites experiencia, ni tus "cachorros" son iguales. así que de algún modo siempre eres primeriza porque todo se vuelve único. Y no todo se vive en la misma dirección y sentido por muy segura que creas sentirte.

Quieres ser guía de tus hijos y son tus hijos los que te guían, los que te muestran su camino, con su ritmo, su caracter, sus necesidades y tú les acompañas... un paso detrás de ellos casi, porque cuando ya conoces, ya sabes, ya te encuentas, ellos ya han dado un paso más en su crecimiento.

A veces pienso que si viviera cien vidas sería cien madres diferentes.

Y me pregunto: ¿como madres nos permitimos fallar, errar? cómo reaccionamos ante esos sentimientos? cuándo llegamos a la conclusión de que nos equivocamos? cómo lo enfocamos?

¿Por qué la maternidad nos aleja a unas de otras? de manera tan irreconciliable...

La maternidad es probar, es duda, es miedo, es aciertos y desaciertos. Es ensayo y error.

La maternidad es por encima de todo entrega y amor. Incondicional. A diario. Por siempre.

La maternidad como caja de pandora

La entrada de hoy me resulta un poco difícil de explicar. Tengo clara la idea pero no sé qué tal quedará al escribirla.

La maternidad es preciosa, sí, pero creo que también compleja. Tiene muchas caras o facetas o bordes o esquinas... como querais describirla. Poned vosotros los adejtivos que deseeis.

En esta ocasión, para mí, la maternidad es como la caja de Pandora. A Pandora le mandaron custodiar la caja que guardaba todos los males del mundo. La abrió y los males salieron y se esparcieron.

Hoy para mí, ser madre es algo similar, es la caja que abre mis miedos. ¿Cómo? a través de los miedos de mi hijo mayor. Porque conforme crece, más cuenta me doy de que somos como dos gotas de agua. Se parece a la niña que fui y se parece a quien soy en la actualidad.

Me explico con un ejemplo. Exactamente con la situación que me ha llevado hasta esta reflexión:

Piratilla 1 va a ir al dentista. Me preocupa por lo aprensivo que es. Sé que va a sufrir. De hecho ya ha llorado y demostrado todo su temor y su disgusto al saber que ya tenemos cita.

Y yo sufro con él. Sufro porque sé exactamente lo que siente. Lo sé y hace que sienta que no soy capaz de ayudarle cuando ni yo misma me creo (cuando me encuentro en esta misma situación en mis carnes) los argumentos que utilizo para calmarle. Sufro por un lado "con él", y por otro, "por él", por empatía, por mis propias aprensiones.

martes, 10 de enero de 2012

Vídeo por la escuela pública

Ayer leí la siguiente entrada en "Bebés y mas" . Y me gustó. Os invito a leerla y a ver el vídeo:


Por una enseñanza de calidad, por todos esos profesores vocacionales que vuelcan su alma en la enseñanza. Porque mis hijos se lo merecen, por su presente y su futuro. Por mis recuerdos: Por Carmen, la de historia; Por Sebas, el de física; por Andrés, el de mates; por Pilar, la de literatura, por Iñaki, el de filosofía y por la de filo de tercero.... por Satur, mi primera maestra. Y por tantos otros....:


"Me enseñaron a leer cartas de amor."

"Me enseñaron a ver los colores del mundo."

"Gracias a mi maestra por enseñarme a ser maestra".

lunes, 9 de enero de 2012

Explorando la maternidad

Muchas veces me encuentro pensando sin casi quererlo, que por fin encontré mi sitio (como dice la canción). Después de recalar aquí y allá, de ser "chica para todo" en el trabajo, en distintos sectores y distintas ciudades... con la maternidad y en casa encontré mi sitio.

Alrederor, ésta ha sido una decisión poco entendida y se abren las preguntas de siempre. "Tú que has estuiado carrera, tú que tienes inquietudes, no puedes quedarte así, tienes que realizarte".

Sí, la maternidad es mi sitio (aunque a veces quiera echar a correr y no parar, en esos momentos críticos en los que no das para más). Pero no solo eso, cada vez me doy más cuenta de que es "el comienzo". Mi comienzo. Que es en este entorno en el que me quiero desarrollar intelectualmente y profesionalmente. La maternidad es la puerta. La puerta a un mundo por explorar. Estudiar de nuevo, entender, aprender.... de antropología, de pedagogía, de psicología.... y de enfermería y de educación y de medicina... Tanto por saber, tanto por meditar y procesar, tanto por practicar. Y todo en el marco de la crianza.

Comencé a "bucear" por estos lares a raiz del sueño de piratilla1. Porque su sueño no era "de libro", porque dormía poco para lo que me decían que debía dormir, porque se despertaba. Buscando respuestas, encontré más niños iguales y más madres en mi situación. Sueño y lactancia materna fueron la llave para entrar en este universo, del que ahora, totalmente "enganchada" necesito saber más y más.

domingo, 8 de enero de 2012

Misión Año Nuevo: Relativizar

Supongo que hoy es un buen momento para hablar, o más bien para escribir, sobre "mipropósitodeañonuevo". Sí, ese o esos propósitos que nos hacemos todos entre el 31 de diciembre del año que termina y el 1 de enero del que comienza  (y  de los que aún hablamos una semana más tarde, como es mi caso).

Generalmente tengo una lista con unos cuantos propósitos que vienen a ser los mismos cada año, porque algunos los consigo, otros no tanto y todos merece la pena recordarlos y mantener la lista.

Este año sin embargo he decidido centrarme en un único propósito

¿Por qué?

El año que se fue ha sido un año difícil. Difícil, cansado y estresante. Me he sentido "subjetivamente" (todo lo que nace de nuestro corazón es subjetivo y nuestro, vívidamente nuestro) sola en más de un momento y de dos, desbordada por situaciones y emociones. He exigido y me han exigido. Han saltado chispas y mi malhumor perdió totalmente las formas. Estuve viviendo enfadada no solo con el mundo sino con el universo.

A la par, ¡y menos mal!, he pensado, reflexionado, meditado mucho.

Este nuevo año, más que nunca quiero una página en blanco sobre la que escribir de nuevo. Quiero hacer "borrón y cuenta nueva".

Este año... me he propuesto mejorar en un aspecto que me cuesta bastante: relativizar.

Según la R.A.E. relativizar significa: "Introducir en la consideración de un asunto aspectos que atenúan su importancia."

¡Y AHÍ ES DONDE QUIERO LLEGAR! la meta que me propongo. Por mí y por todos mis compañeros.

Relatvizar, sin embargo, para mí y en este monento significa mucho más, va encadenado a otras actitudes:
- Laissez faire, laissez passez.
- Que me resbalen las cosas, que no me hagan sufrir siempre ni sentirme eternamente culpable.
- Creer en mí y en mi sentido común. En mi criterio.
- Ser muy pero que muy asertiva.
- Y relajarme. Y disfrutar. Y aprovechar esos momentos.

martes, 3 de enero de 2012

Los ojos de mis hijos

Quería pensar mucho la primera entrada del año. Mucho. Quería que fuera una entrada especial, optimista, reflejo en blanco del año que empieza, listo para ser vivido, para ser escrito.

La entrada de hoy va para mis hijos, sin duda, lo mejor de mi vida. Cada día me doy cuenta de ello y cada día lo agradezco.

Piratilla1 tiene los ojos color avellana. Una vez, cuando era un bebé de cuatro meses, alguien que nos quiere mucho, lo cogió en brazos, lo achuchó y me dijo: "tiene ojos de anciano" ojos sabios. Con el tiempo he pensado mucho en esa frase porque la mirada de piratilla1 es grande, abierta, profunda. Sus ojos son profundos y llenos de ganas de saber, de bucear en los entresijos de la vida y el conocimiento. Da la impresión de que preguntan siempre y que saben, que saben más de lo que aparentan.

Piratilla2 tiene los ojos de color miel. Su mirada es pícara, cada día un poco más además, traviesa. Sus ojos son vivarachos y curiosos, activos. Dispuesto a mirarlo todo, a no perder ni un segundo, a explorar a tocar, sus ojos, su mirada, son su avanzadilla.

¿Qué os dice la mirada de vuestros hijos?